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Tablas de Baha'u'llah Reveladas despues del Kitab-i-Aqdas

by Bahá'u'lláh

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Chapter 17

EXTRACTOS DE OTRAS TABLAS

Dios atestigua que no existe otro Dios más que Él y que Aquel que vino del cielo de la revelación divina es el Secreto Oculto, el Misterio Impenetrable, cuyo advenimiento se había predicho en el Libro de Dios y lo habían proclamado sus Profetas y Mensajeros. Por medio de Él se han descifrado los misterios, se han rasgado los velos y se han revelado los signos y las pruebas. ¡Ved! Él se ha manifestado ahora. Saca a la luz todo cuanto desea y holla los lugares altos de la tierra investido con trascendente majestad y poder.

Bendito es el fuerte que destroce los dioses de las vanas imaginaciones mediante la potencia del Nombre de su Señor, Aquel que gobierna sobre todos los hombres.

¡Oh mi Afnán! Gustosamente haremos mención de tu nombre como muestra de Nuestra gracia, para que los dulces aromas de mi recuerdo te atraigan a mi Reino y te acerquen al Tabernáculo de mi majestad, que se ha levantado por medio del poder de este Nombre, un Nombre que ha sacudido todos los cimientos.

Di: ¡Oh pueblos de la tierra! ¡Por la rectitud de Dios! Todo lo que se os ha prometido en los Libros de vuestro Señor, el Gobernante del Día del Retorno, ha aparecido y se ha hecho manifiesto. Cuidado, no sea que los cambios y azares del mundo os mantengan alejados de Aquel que es la Verdad Soberana. Dentro de poco perecerá todo lo visible, y sólo perdurará lo que ha sido revelado por Dios, el Señor de los señores.

Di: Éste es el Día de las acciones meritorias, si sólo lo supierais. Éste es el Día de la glorificación de Dios y de la exposición de su Palabra, si sólo pudieseis percibirlo. Abandonad las cosas corrientes entre los hombres y asíos firmemente a lo que os ha ordenado Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. Rápidamente se acerca el día en que no os será de utilidad ningún tesoro de la tierra. De ello es testigo el Señor de los Nombres, Aquel que proclama: Verdaderamente no hay Dios excepto Él, la Verdad Soberana, el Conocedor de las cosas invisibles.

Bienaventurado eres tú, oh mi Afnán, porque has tenido el honor de recibir mis Versos Sagrados, has inhalado los dulces aromas de mi Revelación y has respondido a mi Llamada, en un momento en que mis siervos y mis criaturas, echando a un lado el Libro Madre y adhiriéndose a los dictados de los exponentes de las ociosas fantasías y las vanas imaginaciones, Me denunciaron. Así ha hablado la Lengua de Grandeza en el reino de la prolación por mandato de Dios, el Señor de la Creación.

Persevera diligentemente en el servicio a la Causa y conserva la posición que se te ha conferido, mediante el poder del Nombre de tu Señor, el Poseedor de todas las cosas visibles e invisibles. ¡Juro por la rectitud de Dios! Si alguien se informara de lo que está velado a los ojos de los hombres, se extasiaría de tal manera que levantaría el vuelo hacia Dios, Señor de todo lo que ha sido y lo que será.

Que mi gloria sea sobre ti y sobre quienes se han acercado a Él y comprenden el significado de lo que la exaltada Pluma de Dios, el Todoamoroso, ha registrado en esta Tabla. Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, pues has adornado el mundo con el esplendor de la aurora que sigue a la noche en que nació Aquel que anunció la Manifestación de tu trascendente soberanía, el Amanecer de tu Esencia divina y la Revelación de tu supremo Señorío. Te ruego, oh Creador de los cielos y Modelador de los nombres, que muníficamente ayudes a los que se han amparado bajo la sombra de tu abundante misericordia y han elevado sus voces entre los pueblos del mundo en glorificación de tu Nombre.

¡Oh mi Dios! Tú ves al Señor de toda la humanidad confinado en su Más Grande Prisión, gritando tu Nombre, mirando fijamente tu rostro, proclamando lo que ha extasiado a los habitantes de tus reinos de revelación y de creación. ¡Oh mi Dios! Contemplo mi Propio Ser cautivo en las manos de tus siervos, y sin embargo la luz de tu soberanía y las revelaciones de tu invencible poder brillan resplandecientes desde Su rostro, permitiendo que todos sepan con certeza que Tú eres Dios y que no hay otro Dios más que Tú. Ni el poder de los poderosos puede frustrarte, ni el dominio de los gobernantes puede prevalecer en tu contra. Tú haces todo lo que deseas en virtud de tu soberanía, que abarca todas las cosas creadas, y ordenas lo que Te place mediante la potencia de tu mandato, que impregna a la creación entera.

Te imploro, por la gloria de tu Manifestación y por la fuerza de tu poder, tu soberanía y tu exaltación, que hagas victoriosos a quienes se han levantado para servirte, han ayudado a tu Causa y se han postrado ante el esplendor de la luz de tu rostro. Hazles, pues, victoriosos, oh mi Dios, sobre tus enemigos y haz que sean firmes en tu servicio, para que por medio de ellos se demuestren las pruebas de tu dominio a través de tus reinos y se manifiesten en tus tierras las señales de tu indomable poder. Verdaderamente Tú eres potente para hacer lo que deseas; no hay otro Dios más que Tú, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo.

Esta gloriosa Tabla ha sido revelada en el Aniversario del Nacimiento102 para que la recites con espíritu de humildad y súplica y des gracias a tu Señor, el Omnisciente, el Informado de Todo. Esfuérzate al máximo por prestar servicio a Dios, para que de ti surja lo que inmortalice tu memoria en su cielo glorioso y exaltado.

Di: ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios! Te imploro, por el Lugar del Amanecer de tus signos y por el Revelador de tus claras señales, que me permitas asirme firmemente en todas las situaciones al cordón de tu amorosa providencia y sujetarme tenazmente al borde de tu generosidad. Cuéntame entre aquellos a quienes los cambios y azares del mundo no les han impedido servirte y mostrarte lealtad, a quienes el violento ataque de la gente no ha podido impedirles magnificar tu Nombre y celebrar tu alabanza. Asísteme benignamente, oh mi Señor, para que haga lo que Tú amas y deseas. Permíteme, pues, cumplir lo que exalte tu Nombre y encienda el fuego de tu amor.

Tu eres, en verdad, el Perdonador, el Generoso. ¡Oh Husayn! Permita Dios que seas siempre brillante y radiante, que resplandezcas con la luz del Sol de la Verdad y que sueltes tu lengua para alabar el Nombre de Dios, que es la más loable de todas las acciones.

Piensa en la multitud de almas que parecen estar intensamente anhelantes y sedientas, y, sin embargo, cuando el Océano de aguas vivas se agitó en el mundo del ser, permanecieron privadas de él, puesto que fueron incapaces de renunciar a las ociosas fantasías y no lograron conocer conscientemente a Aquel que es el Objeto de todo conocimiento. Este fracaso es la retribución por las acciones que sus manos hicieron en el pasado.

Da gracias al Bienamado del mundo por haberte ayudado benévolamente a alcanzar la confirmación en esta gloriosa Causa. Ruégale, además, que haga a sus amados firmes en ella, pues los escritos incendiarios de quienes crean la maldad se han difundido y se ha elevado el clamor de los agoreros del mal. Felices quienes se apartan de todo excepto de Dios y se aferran firmemente a lo que les ha ordenado el Señor de fuerza y de poder.

Que su gloria sea sobre ti y sobre aquellos a quienes les ha sido permitido reconocer y abrazar esta poderosa Causa. Ésta es una Tabla que el Señor de todos los seres ha enviado desde su gloriosa posición en honor a aquel que cree en Dios, el Todopoderoso, el Todoamoroso.

Bienaventurado el caminante que reconoce al Deseado, el buscador que presta atención al Llamamiento de Aquel que es la Meta prometida de toda la humanidad y el erudito que cree en Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo.

Cuán inmenso es el número de los eruditos que se han apartado del camino de Dios, y cuán numerosos los hombres desprovistos de conocimientos que han comprendido la verdad y se han apresurado hacia Él, diciendo: "Alabado seas Tú, Señor de todas las cosas visibles e invisibles".

¡Por la rectitud de Dios! El horizonte del mundo resplandece con la luz de la Luminaria Más Grande, y sin embargo la mayoría de la humanidad no lo percibe. Verdaderamente Aquel que es la Verdad Soberana se mueve a la vista de todos los hombres. De esto da testimonio Aquel que en el corazón mismo del mundo proclama: "En verdad, no existe otro Dios fuera de Mí, Omnipotente sobre todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro".

Grande es la bienaventuranza del creyente que se dirige hacia Él y consigue llegar a su presencia, y ¡ay! de todos los descreídos que se apartan de Dios y siguen a los rebeldes y los proscritos. Oh amigo! En el Bayán les hemos ordenado a todos, en esta Más Grande Revelación, que vean con sus propios ojos y oigan con sus propios oídos. No obstante, cuando el horizonte del mundo se iluminó con la resplandeciente luz de esta Revelación, mucha gente olvidó este mandamiento divino, perdió de vista esta exhortación celestial y se sumergió en las vanas imaginaciones que su mente ideó. Ciertamente, el rostro del sol de la justicia y la equidad está oculto tras las nubes de las ociosas fantasías concebidas por los necios. Por lo tanto, no debe sorprender que los movimientos de las aves de la oscuridad llamen la atención. Mediante la potencia del Nombre del Bienamado, invitad a las almas receptivas a la santa corte de Dios, para que quizás no permanezcan privados de la Fuente celestial de agua viva. Él es, en verdad, el Bondadoso, el Perdonador. La mirada de la amorosa bondad de Dios -exaltado y glorificado sea Él- ha estado eternamente dirigida hacia sus amados amigos; verdaderamente Él es el que sabe y recuerda. ¡Oh Javád! Tal es la grandeza de este Día que la Hora misma es presa de la perturbación y todas las Escrituras celestiales evidencian su abrumadora majestad. En este Día el Libro testifica solemnemente su gloria y la Balanza se ve impulsada a elevar su voz. Éste es el Día en que el Sirát clama en voz alta: "Yo soy el Sendero recto", y el monte Sinaí exclama: "Verdaderamente ha venido el Señor de la Revelación".

Vencidos por la embriaguez de las inclinaciones corruptas, los pueblos de la tierra se encuentran en estado de estupor. Por lo tanto, están excluidos de los maravillosos signos de Dios, no se les permite alcanzar la meta final y están privados de las generosas efusiones de la gracia divina.

Al pueblo de Dios le incumbe ser paciente. Deben dar a conocer la Palabra de Dios de acuerdo con la capacidad específica del entendimiento del oyente y con sus aptitudes, para que acaso los hijos de los hombres se despierten de la negligencia y dirijan sus rostros hacia este Horizonte que es inconmensurablemente exaltado por encima de todos los horizontes.

¡Oh Javád! Siempre se te han concedido las múltiples generosidades de Dios y se te seguirán concediendo. ¡Alabado sea Dios! Tú has sido resguardado del mayor de los terrores y has logrado acercarte a la Más Grande Generosidad en un tiempo en que a todos los hombres se les impidió reconocer al Rey eterno debido a la interposición de los velos de la gloria externa, es decir, los sacerdotes de este día. Cuida este testimonio dictado por la Pluma Todogloriosa tanto como tu propia vida, y lucha con todas tus fuerzas por preservarlo mediante la potencia del Nombre de Aquel que es el Bienamado de la creación entera, para que este sublime honor pueda estar a salvo de los ojos y las manos de los ladrones. Verdaderamente tu Señor es el Expositor, el Omnisciente.

Transmite los saludos de este Agraviado a todos los amados amigos de esa región y haz que rememoren nuestros maravillosos y exaltados recuerdos, para que acaso abandonen las cosas corrientes entre ellos, fijen sus corazones en lo que tiene relación con Dios y permanezcan limpios de acciones y ocupaciones indignas.

Que la gloria del Todopoderoso, el Todosabio, sea contigo y con tus parientes. Hacemos mención de aquel que ha sido atraído por nuestra Llamada cuando ésta se elevó desde la cima de trascendente gloria y ha dirigido su rostro hacia Dios, el Señor de la creación. Él se cuenta entre quienes han escuchado y han respondido al llamamiento de su Señor en un tiempo en que los pueblos del mundo están envueltos en velos tangibles. Él testifica lo que Dios ha testificado, y reconoce su creencia en lo que ha expresado la Lengua de Grandeza. De ello es testigo el Señor de los Nombres en esta maravillosa Tabla.

¡Oh mi exaltada Pluma! Llévale en mi nombre las gozosas nuevas relativas a lo que Dios, el Poderoso, el Omnipotente, ha reservado para él. Ciertamente, la mayor parte del tiempo él ha estado rodeado de múltiples aflicciones, y en verdad su misericordioso Señor es Quien ve y conoce todas las cosas. Regocíjate con suma alegría, por cuanto este Agraviado ha vuelto su rostro hacia ti, ha mencionado tu nombre anteriormente y lo menciona en este mismo momento. Hazles llegar recuerdos en mi Nombre a mis amados y comunícales las nuevas de las bondadosas generosidades de su Señor, el Donador, el Todogeneroso. Enviamos nuestros saludos desde esta exaltada posición a aquellos creyentes que se han asido firmemente al Asa Segura y han bebido del vino escogido de la constancia de la mano del favor de su Señor, el Todopoderoso, el Todoalabado. En este Día la facultad del oído exclama: "Éste es mi Día, en el que oigo la maravillosa Voz proveniente de los recintos de la Prisión de mi Señor, el Perspicuo, el que escucha". Y la facultad de la vista clama en voz alta: "Verdaderamente éste es mi Día, pues contemplo la Aurora de gloria que brilla resplandeciente por mandato de Aquel que es el Ordenador, el Todopoderoso". Bienaventurado el oído que escucha el llamamiento: "Mirad, y Me veréis";103 y dichoso el ojo que mira fijamente al Signo más maravilloso que surge de este luminoso horizonte.

Di: ¡Oh asamblea de gobernantes, eruditos y sabios! El Día Prometido ha llegado y el Señor de las Huestes ha aparecido. Regocijaos con gran gozo por esta suprema felicidad. Ayudadle, pues, a través del poder de la sabiduría y la prolación. Así os lo ordena el que siempre ha proclamado: "Verdaderamente no hay Dios sino Yo, el Omnisciente, el Todosabio".

Que su gloria sea sobre ti, sobre aquellos que están contigo y sobre quienes te quieren y prestan atención a las palabras que pronuncies en glorificación de esta poderosa y trascendente Revelación. ¡Oh tú que llevas mi Nombre, Júd!104 Sobre ti sea mi Gloria. Presta atención a aquello que escuchaste antaño, cuando el Sol del testimonio brillaba resplandeciente sobre el horizonte de 'Iráq, cuando Baghdád era la Sede del Trono de tu Señor, el Exaltado, el Poderoso.

Soy testigo de que has escuchado la melodía de Dios y sus dulces acentos, has inclinado tu oído hacia el arrullo de la Paloma de la Revelación divina y has escuchado al Ruiseñor de la fidelidad que derrama sus notas sobre la Rama de Gloria: Verdaderamente no hay otro Dios sino Yo, el Incomparable, el Informado de todo.

¡Oh tú que llevas mi Nombre! Las miradas de la amorosa bondad de Dios han sido y continuarán siendo dirigidas hacia ti. Mientras estabas en su presencia has escuchado la Voz del Dios único y verdadero -exaltada sea su gloria- y has contemplado el esplendor no velado de la Luz del conocimiento divino. ¡Medita un poco! ¡Cuán sublimes son las palabras de Aquel que es la Verdad Soberana, y cuán abyectas son las ociosas contiendas de la gente! La acumulación de vanas fantasías ha obstruido los oídos de los hombres y les ha impedido escuchar la Voz de Dios, y los velos de la erudición humana y de las falsas imaginaciones han impedido que sus ojos contemplen el esplendor de la luz de su semblante. Con el brazo de la fuerza y el poder rescatamos cierto número de almas de la ciénaga de la extinción inminente y les permitimos alcanzar la Aurora de Gloria. Además hemos puesto al descubierto los misterios divinos y hemos predicho los acontecimientos futuros en el más explícito lenguaje, para que ni las dudas de los que no tienen fe, ni las obras de los recalcitrantes, ni las murmuraciones de los negligentes puedan impedir que los buscadores de la verdad se acerquen a la Fuente de la luz del Dios único y verdadero. No obstante, la epilepsia parece haberse apoderado de algunas personas, y a otros se les ha arrancado como si fueran tocones huecos. Abandonan a Dios, el Más Exaltado (Aquel ante cuya revelación de un solo verso palidecen de humildad e insignificancia todas las Escrituras del pasado y las de tiempos más recientes), y dirigen sus corazones a las falsas patrañas y siguen las palabras vacías.

Tú has bebido, sin duda, del océano de mis palabras y has atestiguado el refulgente esplendor del orbe de mi sabiduría. También has oído los dichos de los infieles que ni están familiarizados con los fundamentos de la Fe ni han probado este Vino escogido cuyo sello ha sido roto por el poder de mi Nombre, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. Implora a Dios para que a los creyentes que están dotados de verdadero entendimiento se les permita muníficamente hacer lo que Le es grato a Él.

Cuán extraño es que, a pesar del vibrante Llamamiento, a pesar de la aparición de esta maravillosísima Revelación, observemos que los hombres, en su mayoría, han dirigido sus corazones a las vanidades del mundo y están penosamente desalentados y perturbados debido a las dudas prevalecientes y a las sugerencias malignas. Di: Éste es el Día de Dios Mismo; temed a Dios y no seáis de aquellos que no han creído en Él. Echad a un lado las patrañas ociosas y contemplad mi Revelación a través de mis ojos. Se os ha exhortado a hacer esto en Libros y Escrituras celestiales, en los Rollos y en las Tablas.

Levántate a servir la Causa de tu Señor; luego, comunica al pueblo las alegres nuevas relativas a esta Luz resplandeciente, cuya revelación ha sido anunciada por Dios a través de sus Profetas y Mensajeros. Además, advierte a todos que observen prudencia, como fue ordenado por él, y aconséjales en el Nombre de Dios, diciendo: En este día incumbe a todos dedicarse a la enseñanza de la Causa con la mayor prudencia y firmeza. Si alguien descubriese un suelo puro, que siembre la semilla de la Palabra de Dios; de lo contrario, sería preferible guardar silencio.

No hace mucho tiempo, la Pluma Todogloriosa reveló esta muy sublime Palabra en el Libro Carmesí: "El cielo de la sabiduría divina está iluminado por dos luminarias: la consulta y la compasión". Quiera Dios que a todo el mundo se le permita cumplir esta importante y bendita palabra.

Ciertas personas parecen estar totalmente privadas de entendimiento. Al aferrarse al cordón de las ociosas fantasías, se han apartado ellas mismas del Asa Segura. ¡Juro por mi vida! Si por un momento reflexionasen con imparcialidad sobre lo que ha enviado el Todomisericordioso, todos y cada uno de ellos pronunciarían espontáneamente estas palabras: "Verdaderamente Tú eres la Verdad, la Verdad manifiesta".

Te incumbe volver tu mirada al Dios único y verdadero en toda circunstancia y tratar de servir a su Causa diligentemente. Recuerda cuando estuviste en mi compañía, en el Tabernáculo de Gloria, y escuchaste de Mí lo que el que conversó con Dios105 escuchó en el Sinaí del conocimiento divino. De esta manera te hemos ayudado bondadosamente, te hemos permitido reconocer la verdad y te hemos advertido, para que des gracias a tu bondadoso Señor. Deberías salvaguardar esta sublime posición mediante la potencia de mi Nombre, el Omnipotente, el Fiel. Transmite mis saludos en mi Nombre a mis amados y permite que escuchen mi dulce Voz. Así te lo ordena Aquel que te ha ordenado en el pasado; en verdad Yo soy el Ordenador, el Informado de todo. Gloria sea a ti y a todos los que escuchan tus palabras referentes a esta Causa trascendental y te aman por amor a Dios, el Señor de los mundos. ¡Oh Haydar!106 Este Agraviado ha oído tu voz, que se ha elevado en el servicio de la Causa de Dios y está plenamente enterado del sentimiento de alegría que su amor ha despertado en tu corazón y del dolor de tu angustia por lo que les ha sucedido a sus amados. ¡Juro por el Señor de la misericordia! El mundo entero está abrumado de pesar, mientras la humanidad se encuentra perpleja con dudas y disensiones. El pueblo de Dios, el Señor de los Nombres, está tan penosamente acosado por los enemigos, que el Paraíso supremo se ha lamentado y los moradores del altísimo Cielo y aquellos que día y noche giran alrededor del Trono han gemido en voz alta.

¡Oh 'Alí! Las aflicciones y las tristezas son impotentes para refrenar a tu Señor, el Todomisericordioso. En verdad, Él se ha levantado para defender la Causa de Dios, de manera tal que ni el arrollador poder del mundo ni la tiranía de las naciones podrán jamás inquietarle. Él clama en voz alta entre la tierra y el cielo, diciendo: El Día Prometido ha llegado. El Señor de la creación proclama: Verdaderamente no hay otro Dios aparte de Mí, el Todopoderoso, el Todogeneroso.

¡Oh 'Alí! Los inmaduros desean apagar con su boca la luz de Dios y extinguir con sus acciones la llama de la Zarza Ardiente. Di: Miserable, en verdad, es vuestra condición, oh vosotros, personificaciones del engaño. Temed a Dios y no rechacéis la gracia celestial que ha derramado su esplendor sobre todas las regiones. Di: Ha aparecido Aquel que es el Exponente del Nombre oculto, si sólo lo supierais. Ha llegado Aquel cuyo advenimiento se ha predicho en las Escrituras celestiales, si sólo lo entendieseis. El horizonte del mundo se ha iluminado con los resplandores de esta Grandísima Revelación. Apresuraos con corazones radiantes y no seáis de los que están privados de entendimiento. La Hora señalada ha sonado y la humanidad está abatida. De ello son testigos los honorables siervos de Dios.

¡Oh Haydar 'Alí! ¡Juro por la rectitud de Dios! El Toque ha sonado en la trompeta del Bayán tal como decretó el Señor, el Misericordioso, y todos los que están en los cielos y en la tierra se han desvanecido, a excepción de aquellos que se han desprendido del mundo aferrándose firmemente al Cordón de Dios, el Señor de la humanidad. Éste es el Día en que la tierra brilla con la refulgente luz de tu Señor, pero la gente está perdida en el error y ha sido ocultada como por un velo. Deseamos regenerar el mundo, y sin embargo la gente ha resuelto poner fin a mi vida. Así se lo ha instigado su corazón en este Día, Día que se hizo brillante por la radiante luz del semblante de su Señor, el Omnipotente, el Todopoderoso, el Irrestringido. El Libro Madre ha elevado su Voz, pero la gente está privada del oído. La Tabla Preservada ha sido revelada con la verdad, pero, sin embargo, la mayoría de la humanidad no la lee con atención. Ellos han negado el munífico favor de Dios después de que les fuera enviado y se han apartado de Dios, el Conocedor de las cosas invisibles. Se aferran firmemente al borde de las ociosas fantasías, dando la espalda al Nombre oculto del Todopoderoso.

Di: ¡Oh asamblea de sacerdotes! Sed justos en vuestro juicio, os lo imploro por Dios. Presentad, pues, cuantas pruebas y testimonios poseáis, si habéis de contaros entre los habitantes de esta gloriosa morada. Dirigid vuestros corazones hacia la Aurora de la Revelación divina, para que desvelemos ante vuestros ojos el equivalente a todos los versos, pruebas, testimonios, afirmaciones y evidencias que vosotros y las otras razas de la tierra conocéis. Temed a Dios y no seáis de aquellos que merecen el castigo de Dios, el Señor de la creación.

Éste es el Día en que el Océano del conocimiento ha elevado su Voz y ha producido sus perlas. ¡Si lo supierais! De hecho, el cielo del Bayán se ha elevado por mandato de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. ¡Juro por Dios! La Esencia del conocimiento exclama y dice: ¡Mirad! Aquel que es el Objeto de todo conocimiento ha llegado y por su advenimiento han sido embellecidos los Libros sagrados de Dios, el Munífico, el Amoroso. Toda revelación de gracia, toda muestra de dones excelentes emana de Él y a Él retorna.

Temed a Dios, oh asamblea de necios, y no inflijáis tribulaciones a aquellos que no han deseado nada salvo lo que Dios ha deseado. Además, si prestáis atención a mi llamada, no sigáis vuestros deseos egoístas. Se acerca el día en que todo lo que ahora se percibe se habrá desvanecido y vosotros lloraréis por haber faltado a vuestro deber hacia Dios. De ello es testigo esta Tabla escrita. Regocíjate con gran alegría porque te hemos recordado tanto ahora como en el pasado. En verdad, los dulces aromas de este recuerdo perdurarán y no cambiarán en toda la eternidad de los Nombres de Dios, el Señor de la humanidad.

Benévolamente hemos aceptado tus oraciones, tus alabanzas, tu trabajo de enseñanza y los servicios que has prestado por amor a este poderoso Anuncio. También hemos escuchado lo que tu lengua ha manifestado en las reuniones y asambleas. Verdaderamente tu Señor escucha y observa todas las cosas. Te hemos ataviado con la vestidura de mi beneplácito en mi Reino celestial, y te llamamos en voz alta desde el Divino Árbol del Loto que se levanta en los límites del valle de la seguridad y la paz, situado en el Punto luminoso más allá de la Ciudad gloriosa, diciendo: En verdad, no hay Dios sino Yo, el Omnisciente, el Todosabio. Te hemos dado la existencia para servirme, para glorificar mi Palabra y para proclamar mi Causa. Concentra tus energías sólo en aquello para lo que has sido creado en virtud de la Voluntad del Ordenador supremo, el Antiguo de los Días.

En este momento recordamos a nuestros amados y les traemos las gozosas nuevas de la gracia indefectible de Dios y de las cosas que se han dispuesto para ellos en mi claro Libro. Habéis tolerado la censura de los enemigos por mi amor y habéis soportado firmemente en mi Sendero las penosas crueldades que los impíos os han infligido. De ello Yo mismo soy testigo, y Yo soy el Omnisciente. Cuán enorme es el número de lugares que han sido ennoblecidos con vuestra sangre por amor a Dios. Cuán numerosas son las ciudades donde se ha elevado la voz de vuestras lamentaciones y se han alzado los gemidos de vuestra angustia. Cuántas son las prisiones a las que habéis sido arrojados por las huestes de la tiranía. Sabed con certeza que Él os hará victoriosos, os exaltará entre los pueblos del mundo y mostrará vuestro alto rango a la vista de todas las naciones. Con toda seguridad, Él no permitirá que se pierda la recompensa de sus favorecidos. Prestad atención, no sea que os entristezcan las acciones que han llevado a cabo las personificaciones de la ociosa fantasía u os aflijan los actos cometidos por todos los opresores rebeldes. Tomad el cáliz de la constancia mediante el poder de su Nombre, bebed de él en virtud de la soberanía de Dios, el Poderoso, el Omnipotente. De este modo, el Sol de mi tierna compasión y amorosa bondad brilló sobre el horizonte de esta Tabla, para que deis gracias a vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todogeneroso.

La gloria que ha alboreado resplandeciente desde el cielo de mi prolación sea sobre ti y sobre quienes se han dirigido hacia ti y han inclinado sus oídos a las palabras que tu boca ha expresado acerca de esta gloriosa y augusta Revelación. ¡Por la rectitud de Dios! El Libro Madre se ha hecho manifiesto, emplazando a la humanidad ante Dios, el Señor de los mundos, mientras los mares proclaman: El Más Grande Océano ha aparecido, y de sus olas se puede oír el grito atronador: "Verdaderamente no hay Dios sino Yo, el Incomparable, el Omnisciente". Y los árboles, elevando su clamor, exclaman: ¡Oh gentes del mundo! La voz del Divino Árbol del Loto está sonando claramente y el grito estridente de la Pluma de Gloria está sonando en voz alta: Prestad atención y no seáis de los negligentes. El sol está llamando: ¡Oh asamblea de sacerdotes! El cielo de las religiones está partido, la luna está hendida y los pueblos de la tierra están reunidos en una nueva resurrección. Temed a Dios y no sigáis los impulsos de vuestras pasiones; antes bien, seguid a Aquel de Quien han dado testimonio todas las Escrituras de Dios, el Omnisciente, el Omnisapiente.

El episodio del Sinaí se ha representado de nuevo en esta Revelación, y Aquel que conversó sobre el Monte está llamando en alta voz: Verdaderamente ha llegado el Deseado sobre el trono de la certeza, si sólo pudieseis percibirlo. Él ha exhortado a todos los hombres a observar lo que conduce a la exaltación de la Causa de Dios y guiará a la humanidad hacia su Recto Sendero.

¡Cuán vasto el número de los oprimidos que se han extasiado por el llamado de Dios! ¡Cuán numerosos los potentados que se han levantado para cometer actos de agresión y han hecho que se lamentaran los habitantes del más alto Paraíso y que los moradores de esta gloriosa sede gimieran de dolor! ¡Cuán grande la multitud de pobres que han bebido del vino escogido de la Revelación divina y cuántos los ricos que se han apartado, han rechazado la verdad y han manifestado su incredulidad en Dios, Señor de este bendito y maravilloso Día!

Di: Temed a Dios, y luego sed imparciales al juzgar este gran Anuncio, ante el cual, tan pronto como brilló, todo anuncio trascendental se inclinó en adoración. Di: ¡Oh asamblea de necios! Si Le rechazáis, ¿por medio de qué prueba podréis demostrar vuestra fidelidad a los anteriores Mensajeros de Dios o reivindicar vuestra creencia en lo que Él ha enviado desde su poderoso y exaltado reino? ¿Qué beneficio os confieren vuestras posesiones? ¿Qué protección pueden daros vuestros tesoros? Ninguna, juro por el Espíritu de Dios que penetra todo lo que está en los cielos y en la tierra. Arrojad lo que habéis acumulado con las manos de la ociosa fantasía y las vanas imaginaciones y asíos firmemente al Libro de Dios, que ha sido enviado en virtud de su autoridad inviolable y que se impone sobre todo.

Tu carta le fue mostrada a este Agraviado, y en tu honor hemos revelado esta Tabla, de la cual se difunde la fragancia del munífico favor de tu Señor, el Compasivo, el Generoso. Imploramos a Dios que haga de ti un estandarte que se iza en la ciudad de su Recuerdo y que exalte tu posición en esta Causa, una Causa bajo cuya sombra los sinceros de Dios verán buscar refugio a los pueblos y razas de la tierra. Verdaderamente tu Señor sabe e informa. Además Le rogamos que te nutra con lo mejor de cuanto se guarda en su Libro. Él es, en verdad, el que escucha y responde a la llamada.

Continúa ayudando a esta Causa por medio del poder fortalecedor de las huestes de la sabiduría y la prolación. Así lo ha decretado Dios, el Munífico, el Todoalabado. Bienaventurado sea el creyente que en este Día abraza la Verdad, y el hombre de firme determinación a quien no pueden atemorizar las huestes de la tiranía.

La gloria que brilla por encima del horizonte de la prolación sea sobre ti y sobre aquellos creyentes que han asido el cáliz de su vino sellado por medio del poder de su Nombre, el que Subsiste por Sí Mismo, y han bebido abundantemente a pesar de aquellos que han cuestionado la verdad de este gran Anuncio, del que Dios ha dado testimonio en su precioso y antiguo Libro. ¡Oh Muhammad Husayn! Prepárate para recibir las efusiones de la amorosa bondad de Dios, Señor de los mundos. El Todomisericordioso Se ha dignado concederte perlas del conocimiento del Océano de la gracia de Dios, el Todopoderoso, el Exaltadísimo.

¿Dónde está el hombre perspicaz que reconozca y perciba la verdad? ¿Dónde se encuentra el hombre capaz de oír que escuche mi maravillosa Voz que llama desde el reino de gloria? ¿Dónde está el alma que vuelva su rostro hacia el Divino Árbol del Loto de forma tal que ni el poder abrumador de los reyes ni el violento alboroto de sus súbditos puedan impedirle elevar su voz en medio de la creación entera mediante el poder de la sabiduría y la prolación y dar testimonio de lo que Dios ha atestiguado: que verdaderamente no hay otro Dios excepto Él, el Poderoso, el Invencible, el Omnipotente, el que conoce, el Sabio? ¡Oh Husayn! Se ha mencionado tu nombre en la Más Grande Prisión ante este Agraviado, y hemos revelado para ti aquello con lo cual ninguno de los libros del mundo puede compararse. De ello es testigo el Rey de la eternidad, y sin embargo la mayor parte de la humanidad se cuenta entre los negligentes. Desde el lugar del amanecer del testimonio hemos elevado el Llamamiento para todos los que moran en el reino de la creación. Entre los hombres se encuentran quienes han sido transportados por la fragancia de las palabras de su Señor, de manera tal que, en su ansiedad por alcanzar la corte de la presencia de Dios, Señor del poderoso trono, han abandonado todo lo que tiene relación con los hombres. También se encuentran quienes están totalmente perplejos e indecisos. Otros se han apresurado a alzar el vuelo para contestar al Llamamiento de su Señor, el Antiguo de los Días. Aun otros se apartaron, rechazaron la verdad y finalmente no creyeron en Dios, el Todopoderoso, el Todoalabado. Y todavía hay otros que han dictado sentencia contra Él con tal crueldad que ha hecho lamentarse a toda alma sabia y perspicaz. Les hemos llamado benévolamente al río que es en verdad la vida, mientras ellos, con manifiesta injusticia, han decretado el derramamiento de mi sangre. De esta forma ha brillado el Sol de la sabiduría sobre el horizonte de las palabras de tu Señor, el Todomisericordioso. Si alcanzaras su luz, te incumbe magnificar la alabanza de tu Señor y decir: Te doy gracias, oh Dios de los mundos.

Bendito eres tú y aquellos a quienes ni el mundo ni sus vanidades han podido apartar de este luminoso Horizonte.

Haz llegar saludos de mi parte a mis amados. Les exhortamos a ser sabios, tal como se decretó en mi maravilloso Libro.

¡Oh mi sierva y mi hoja! Regocíjate con gran alegría, pues tu llamada ha ascendido hasta el Divino Árbol del Loto y es respondida desde el Horizonte todoglorioso. Verdaderamente no hay otro Dios excepto Yo, el Agraviado, el Desterrado.

Nosotros Nos hemos revelado a los hombres, hemos desvelado la Causa, hemos guiado a toda la humanidad hacia el Recto Sendero de Dios, hemos promulgado las leyes y hemos ordenado a todos lo que en verdad les beneficiará tanto en este mundo como en el venidero, y sin embargo han dictado sentencia con el fin de derramar mi sangre, por lo cual la Doncella del Cielo ha llorado amargamente, el Sinaí se ha lamentado y se ha hecho suspirar de dolor al Espíritu Fiel. En estos días la gente se ha excluido a sí misma de las efusiones de la gracia divina, al seguir los pasos de todos los ignorantes que se han extraviado. Se han apartado del Océano del conocimiento divino y han fijado su mirada en hombres tan necios que pretenden estar bien versados en la erudición sin estar respaldados por ninguna prueba procedente de Dios, el Señor de la humanidad.

Bienaventurada eres tú, pues has abandonado las ociosas imaginaciones y te has asido firmemente al Cordón de Dios que ningún hombre puede romper. Piensa en el bondadoso favor de Dios, exaltada sea su gloria. Cuán numerosos son los reyes y reinas de la tierra que, a pesar de tanto anhelo, tanta expectativa y espera, han sido excluidos de Aquel que es el deseo del mundo, mientras que tú lo has alcanzado. Dios mediante, podrás realizar una acción cuya fragancia perdurará tanto como perduren los Nombres de Dios, exaltada sea su gloria. ¡Por la rectitud de Dios! El título "Oh mi sierva" supera con creces todo cuanto puede verse en el mundo. Dentro de poco los ojos de la humanidad se iluminarán y se alegrarán al reconocer lo que nuestra Pluma de Gloria ha revelado.

Bendita eres tú y bendita la madre que te ha criado. Aprecia el valor de esta posición y levántate a servir su Causa de modo tal que las ociosas fantasías e insinuaciones de los que dudan no te aparten de esta elevada determinación. El Sol de la certeza brilla resplandeciente, pero las gentes del mundo se aferran a las vanas imaginaciones. El Océano del conocimiento divino ha crecido, en tanto los hijos de los hombres se aferran al borde de los necios. De no ser por la infalible gracia de Dios -exaltada sea su gloria-, ningún antídoto podría curar jamás estas enfermedades crónicas.

Haz llegar mis saludos a las siervas de Dios en esa región y llévales las alegres nuevas de que les son otorgadas su tierna misericordia y su gracia. Elevada, en verdad, es la posición que hemos destinado para ti. Te incumbe alabar y dar gracias a tu Señor, el Munífico, el Generosísimo. Glorificado sea Dios, el Exaltado, el Grande. Proveniente de la Lengua de Aquel que es el Poseedor de todos los seres y el Señor del trono de lo alto y de la tierra que está abajo, exaltada sea la gloria de su prolación, en un tiempo se escuchó esta sublime Palabra: La piedad y el desprendimiento son las dos luminarias más grandes del cielo de la enseñanza. Bienaventurado aquel que alcanza esta suprema posición, esta morada de santidad y sublimidad trascendentes. Esta es una Tabla enviada por el Todomisericordioso desde el Reino de la prolación para todos los habitantes de la tierra. Feliz el hombre que escucha y presta atención, y ¡ay! de aquel que yerra y duda. Éste es el Día que ha sido iluminado por la refulgente luz del Semblante de Dios, el Día en que la Lengua de Grandeza llama en voz alta: El Reino es de Dios, el Señor del Día de la Resurrección.

Se ha mencionado tu nombre en nuestra Presencia, y Nos hemos dignado revelar para ti lo que la lengua de nadie entre las gentes del mundo puede relatar. Regocíjate con extrema alegría, por cuanto se te ha recordado en la Más Grande Prisión y el Semblante del Antiguo de los Días se ha vuelto hacia ti desde esta exaltada morada.

En verdad hemos revelado los signos, hemos presentado los testimonios irrefutables y emplazado a todos los hombres al Sendero Recto. Entre la gente hay quienes se han apartado y han rechazado la verdad, otros han dictado sentencia contra nosotros sin prueba ni evidencia alguna. Los primeros en apartarse de Nosotros han sido los dirigentes espirituales del mundo de esta época, aquellos que Nos llaman de día y de noche y mencionan mi Nombre mientras descansan en sus encumbrados tronos. No obstante, cuando Me revelé a los hombres, se levantaron contra mí de tal modo que hasta las piedras gimieron y se lamentaron amargamente.

Grande es tu bienaventuranza por cuanto has escuchado su Voz, has dirigido tu rostro hacia Él y has escuchado la Llamada de tu Señor cuando vino investido con invencible poder y soberanía. ¡Oh mi sierva, oh mi hoja! Da gracias al Bienamado del mundo por haber logrado este ilimitado favor en un momento en que los eruditos y los hombres más distinguidos del mundo han permanecido privados de él. Te hemos designado "hoja" para que, como las hojas, puedas ser agitada por el suave viento de la Voluntad de Dios -exaltada sea su gloria-, así como las hojas de los árboles son agitadas por los vientos impetuosos. Da gracias a tu Señor por estas brillantes palabras. Si percibieras la dulzura del título "Oh mi sierva", te encontrarías desprendida de toda la humanidad, devotamente ocupada día y noche en comulgar con Aquel que es el único Deseo del mundo.

En palabras de incomparable belleza, hemos hecho adecuada mención de aquellas hojas y siervas que han bebido de las aguas vivas de la gracia celestial y han mantenido sus ojos dirigidos hacia Dios. Ciertamente, son dichosas y bienaventuradas. Dentro de poco tiempo Dios revelará su posición, cuya sublimidad ninguna palabra puede expresar convenientemente y ninguna descripción puede definir adecuadamente.

Te exhortamos a realizar lo que sirva para promover los intereses de la Causa de Dios entre los hombres y las mujeres. Él oye la llamada de los amigos y observa sus acciones. Verdaderamente Él es el que escucha y el que ve. Sobre ti y sobre ellos sea la gloria de Dios, el Poderoso, el Omnisciente, el Omnisapiente. ¡Oh Sierva de Dios! Escucha la Voz del Señor de los Nombres, que desde su Prisión ha dirigido su mirada hacia ti y está haciendo mención de ti. Él ha prestado ayuda a todos los caminantes, ha respondido bondadosamente a todos los suplicantes y concedido admisión a todos los buscadores de la verdad. En este Día se ha hecho manifiesto el Sendero Recto, la Balanza de la justicia divina está preparada y la luz del Sol de su munificencia resplandece; no obstante, la oscuridad opresiva de las gentes de la tiranía se ha interpuesto como una nube y ha hecho surgir un cruel obstáculo entre el sol de la gracia celestial y las gentes del mundo. Bienaventurado quien rasgue los velos que se interponen y esté iluminado por la radiante luz de la Revelación divina. Piensa cuán numerosos fueron quienes se contaron a sí mismos entre los sabios y eruditos, y sin embargo en el Día de Dios fueron privados de las efusiones de la munificencia celestial.

¡Oh mi hoja, oh mi sierva! Aprecia el valor de esta bendición y esta tierna misericordia que te ha circundado y ha guiado tus pasos hacia la Aurora de gloria.

Haz llegar saludos en nombre de este Agraviado a aquellas siervas que adoran a Dios, y alegra sus corazones con la certeza de su amorosa providencia. En todos los asuntos fija tu mirada en la sabiduría, pues es un antídoto infalible. ¿Cuán a menudo ha convertido a un no creyente en creyente o a un enemigo en amigo? Es esencial tenerla en cuenta, ya que este tema se ha explicado en numerosas Tablas reveladas desde el empíreo de la Voluntad de Aquel que es la Manifestación de la luz de la unidad divina. Bienaventurados los que actúan en consecuencia.

Concentra sin cesar tu atención en lo que exalte la Palabra de Dios. En esta Grandísima Revelación se considera a las buenas acciones y al carácter loable como las huestes de Dios, lo mismo que su bendita y sagrada Palabra. Estas huestes son la calamita de los corazones de los hombres y el medio efectivo para abrir las puertas. De todas las armas del mundo, ésta es la más afilada. Ruega a Dios que muníficamente ayude a todos los hombres a cumplir lo que su Pluma todogloriosa ha registrado en los Libros y Tablas Sagradas. Este Agraviado hace mención de aquel que ha vuelto su rostro hacia el Incomparable, el Omnisciente, aquel que es testigo de su unidad, del mismo modo que la Pluma Todogloriosa lo es mientras se mueve rápidamente en el campo de la prolación. Bienaventurada el alma que reconoce a su Señor, y ¡ay! de aquel que yerra y duda penosamente.

El hombre es como un árbol. Si está adornado con frutos, es digno de alabanza y encomio y siempre lo será. Por el contrario, un árbol sin frutos sólo sirve para el fuego. Los frutos del árbol humano son exquisitos, altamente deseados y muy apreciados. Entre ellos se encuentran el carácter recto, las acciones virtuosas y las palabras agradables. La primavera tiene lugar una vez al año para los árboles terrenales, en tanto que para los árboles humanos aparece en los Días de Dios, exaltada sea su gloria. Si los árboles de las vidas de los hombres fuesen ataviados en esta divina Primavera con los frutos que se han mencionado, con certeza la refulgencia de la luz de la Justicia iluminaría a todos los habitantes de la tierra, y todos morarían en tranquilidad y satisfacción bajo la sombra protectora de Aquel que es el Propósito de toda la humanidad. El Agua para estos árboles es el agua viva de las Palabras sagradas pronunciadas por el Bienamado del mundo. En un instante esos árboles son plantados, y en el siguiente sus ramas habrán alcanzado los cielos mediante las efusiones de las lluvias de la merced divina. Sin embargo, un árbol seco nunca ha sido ni será digno de mención.

Dichoso el fiel que está ataviado con la vestidura del empeño elevado y se ha levantado para servir a esta Causa. Tal alma ha alcanzado verdaderamente la Meta ansiada y ha comprendido el Propósito para el cual ha sido creada. Pero, ¡ay!, ¡mil veces ay!, por los rebeldes que son como hojas secas caídas sobre el polvo. Dentro de poco las ráfagas mortales los llevarán al lugar destinado para ellos. Llegaron ignorantes, ignorantes permanecieron e ignorantes se retiraron a sus moradas.

El mundo proclama constantemente estas palabras: Cuidado, yo soy efímero, y también lo son mis apariencias y colores exteriores. Prestad atención a los cambios y azares que se producen en mí y despertad de vuestro sueño. No obstante, no hay ojo perspicaz que vea, ni oído capaz de oír que escuche. En este Día el oído interno exclama y dice: En verdad, bienaventurado soy, hoy es mi día, por cuanto la Voz de Dios está llamando en voz alta. Y la esencia de la visión grita: Bendita soy, éste es mi día, porque la Antigua Belleza brilla resplandeciente desde el más exaltado Horizonte. Incumbe al pueblo de Bahá invocar y suplicar al Señor de los Nombres para que acaso así no se prive a las gentes del mundo de las efusiones de la gracia en Sus días.

En el pasado los sacerdotes quedaron desconcertados ante esta cuestión, una cuestión acerca de la cual Aquel que es la Verdad Soberana les oyó preguntar en repetidas ocasiones durante los tempranos años de su vida: "¿Cuál es la Palabra que pronunciará el Qá'im, por la cual serán puestos en fuga los dirigentes de la religión?" Di: Esa Palabra se ha hecho manifiesta ahora, y habéis huido antes de que la oyerais pronunciar, aunque no lo percibís. Y esa bendita, oculta, encubierta y atesorada Palabra es esta: "'ÉL' ha aparecido con la vestidura de 'YO'. El que estaba oculto a los ojos mortales exclama: ¡He aquí! Yo soy el Todomanifiesto". Ésta es la Palabra que ha hecho estremecerse a los miembros de los descreídos. ¡Glorificado sea Dios! Todas las Escrituras celestiales del pasado atestiguan la grandeza de este Día, la grandeza de esta Manifestación, la grandeza de Sus signos, la grandeza de Su Palabra, la grandeza de Su constancia, la grandeza de Su preeminente posición. Aun a pesar de todo ello, las gentes han seguido siendo negligentes y están ocultas como por un velo. En verdad, todos los Profetas han anhelado alcanzar este Día. David dice: "¿Quién me conducirá a la Ciudad fuerte?"107 Por "ciudad fuerte" se entiende 'Akká. Sus fortificaciones son muy poderosas, y este Agraviado está prisionero dentro de sus muros. De igual manera se ha revelado en el Corán: "Saca a tu pueblo de la oscuridad a la luz y anúnciales los días de Dios".108

En la mayoría de los Libros y Escrituras celestiales se menciona explícitamente y se explica con claridad la gloria con que está investido este Día. No obstante, los sacerdotes de la época han privado a los hombres de esta trascendente posición y les han impedido alcanzar este Pináculo de Gloria, esta Meta Suprema.

Bienaventurado eres tú, por cuanto la oscuridad de las vanas imaginaciones ha sido impotente para impedirte alcanzar la luz de la certidumbre, y el furioso ataque de la gente no ha podido apartarte del Señor de la humanidad. Aprecia el valor de esta elevada posición e implora a Dios -exaltada sea su gloria- que benévolamente te permita salvaguardarla. El dominio imperecedero ha pertenecido exclusivamente al Dios único y verdadero y a sus amados, y continuará perteneciéndoles eternamente.

Que la gloria que ha brillado desde el horizonte de la eternidad sea sobre ti y sobre quienes se han asido firmemente del Cordón de Dios, que ningún hombre puede romper. El que conduce a la verdadera victoria ha llegado. ¡Por la rectitud de Dios! Él es plenamente capaz de revolucionar el mundo mediante el poder de una sola Palabra. Él mismo, habiendo ordenado a todos los hombres observar sabiduría, se ha adherido al cordón de la paciencia y la resignación.

Los pedazos de arcilla del mundo han partido para visitar la embellecida y luminosa Ciudad carmesí de Dios, y ciertos emisarios de Persia están promoviendo en secreto la discordia, aunque en su apariencia externa fingen ser benévolos y humildes. ¡Dios Munífico! ¿Cuándo se transformará en sinceridad la artería que aflige al mundo? Las exhortaciones de Dios, el Verdadero, han abarcado al mundo, pero hasta ahora su influencia no se ha manifestado. Las acciones indignas de los hombres les han impedido llegar a Él. Suplicamos a Dios -exaltado y glorificado sea Él- que derrame sobre todos sus siervos, desde las nubes de la gracia divina, la lluvia desbordante de su misericordia. Verdaderamente, Él es potente sobre todas las cosas.

¡Oh 'Alí Haydar! ¡Oh tú que te has levantado para servir a mi Causa y te has dedicado a enaltecer la alabanza de Dios, Señor del poderoso Trono! Es indudablemente claro y evidente para los emblemas de la justicia y los exponentes de la equidad que este Agraviado, fortalecido por el trascendente poder del Reino, pretende borrar de entre los pueblos y razas de la tierra todo rastro de desorden, discordia, disensión, diferencias o divisiones; y no ha sido por ninguna otra razón sino por este grande, este trascendental propósito por lo que Él ha sido encarcelado una y otra vez y muchos días y noches se ha visto sometido a cadenas y grillos. Bienaventurados sean quienes juzgan con imparcialidad y equidad esta Causa inexpugnable, este glorioso Anuncio.

Esta es una Tabla enviada por el Señor de la misericordia para que las gentes del mundo puedan acercarse a este Océano, que se ha agitado mediante la potencia de Su augusto Nombre. Entre los hombres se encuentran quienes se han apartado de Él y han contradicho su testimonio, en tanto otros han bebido el vino de la certeza en la gloria de su Nombre, el cual impregna todas las cosas creadas. Quienes han prestado atención al graznido del cuervo y han rehusado escuchar los dulces gorjeos del Ave del Cielo que canta sobre las ramas del Árbol de la eternidad, han sufrido, en verdad, una dolorosa pérdida:

Verdaderamente no hay otro Dios fuera de Mí, el Omnisciente, el Omnisapiente. Éste es el Día que ha sido iluminado por los resplandores de la luz de nuestro semblante, Día alrededor del cual giran en adoración todos los días y las noches. Bienaventurado el hombre sagaz que percibe y el muerto de sed que bebe de esta Fuente luminosa. Bienaventurado el hombre que reconoce la verdad esforzándose con ahínco para servir a la Causa de su Señor, el Fuerte, el Todopoderoso.

¡Oh siervo que has fijado tu mirada en mi rostro! Escucha la Voz de tu Señor, el Todoglorioso, que llama en voz alta desde la aurora de grandeza y majestad. Verdaderamente su Llamamiento te acercará al reino de gloria y hará que ensalces Su alabanza de tal manera que extasíe a todo lo creado, y magnifiques su gloria de tal manera que influya sobre la creación entera. Verdaderamente tu Señor es el Protector, el Benévolo, el Informado de todo. Reúne a los amigos de Dios en ese país e infórmales de mi incomparable recuerdo. Hemos revelado una Tabla para ellos desde la cual se ha difundido la fragancia del Todomisericordioso sobre el reino de la existencia, para que puedan regocijarse con exultante alegría y permanezcan firmes en esta maravillosa Causa.

Estando en prisión hemos revelado un Libro que hemos titulado El Libro Más Sagrado. En él hemos promulgado leyes y lo hemos adornado con los mandamientos de tu Señor, que ejerce autoridad sobre todos los que están en los cielos y en la tierra. Di: Tomadlo, oh gentes, y observad lo que en él ha sido enviado de los maravillosos preceptos de vuestro Señor, el Perdonador, el Misericordioso. Esto os hará prosperar tanto en este mundo como en el venidero y os purificará de todo cuanto no sea digno de vosotros. Él, en verdad, es el Ordenador, el Expositor, el Donador, el Generoso, el Benévolo, el Todoalabado.

Grande es tu bienaventuranza por haber sido fiel al Convenio de Dios y su Testamento y por haber sido honrado con esta Tabla por medio de la cual tu nombre está registrado en mi Tabla Preservada. Dedícate al servicio de la Causa de tu Señor, abriga su recuerdo en tu corazón y celebra su alabanza de manera tal que toda alma rebelde y negligente pueda despertarse del sueño. Así, nos hemos dignado conferirte una muestra del favor de nuestra presencia; y, ciertamente, Yo soy el Perdonador, el Todomisericordioso.

Deseamos hacer mención de aquel que ha dirigido su rostro hacia Nosotros y permitirle, una vez más, beber largamente de las aguas vivas de nuestra misericordiosa providencia, para que pueda acercarse a Mi Horizonte, adornarse con Mis atributos, remontarse en Mi atmósfera, confirmarse en lo que haga que la santidad de Mi Causa se manifieste entre mi pueblo y celebrar Mi alabanza de manera tal que logre que toda alma indecisa se apresure, toda criatura inmóvil levante su vuelo, todo cuerpo mortal sea consumido, todo corazón helado se agite con vida y todo espíritu abatido vibre de alegría. Esto es lo que corresponde a quien ha vuelto su rostro hacia el mío, ha entrado bajo la sombra de mi amorosa bondad y ha recibido mis versos, los cuales han impregnado al mundo entero. ¡Oh 'Alí! Aquel que es la Aurora de la Revelación divina te llama a través de estas maravillosísimas palabras. ¡Por la rectitud de Dios! Si estuvieses presente ante mi Trono y escuchases a la Lengua de poder y grandeza, sacrificarías tu cuerpo, tu alma, todo tu ser como muestra de tu amor por Dios, el Soberano, el Protector, el Omnisapiente, el Todosabio, y te conmovería de tal manera la fascinación de su Voz que todas las plumas serían incapaces de relatar tu posición y todo orador elocuente se vería confundido en su intento por describirla. Reflexiona un momento sobre esta Revelación y sobre su invencible soberanía; ayúdale, pues, como corresponde a tu Señor, el Benévolo, el Todomunífico. Dirige al pueblo hacia la Aurora de la gloria. En verdad, es Él mismo Quien se ha establecido sobre Su poderoso Trono. Por medio de Él se ha hecho brillar el horizonte de esta Prisión y por él han sido iluminados todos los que están en los cielos y en la tierra.

Nos hemos dignado hacer mención de tu nombre tanto en el pasado como en esta munífica Tabla, para que, una vez más, puedas inhalar la dulce fragancia del Todomisericordioso. Esto no es sino una muestra de mi favor hacia ti. Da gracias a tu Señor, el Todomunífico, el que Todo lo Ve.

No te aflijas porque los hombres no consigan comprender la Verdad. Dentro de poco los encontrarás volviéndose hacia Dios, el Señor de toda la humanidad. En verdad, mediante la potencia de la Más Sublime Palabra hemos abarcado el mundo entero, y se aproxima el momento en que Dios habrá subyugado los corazones de todos los que moran en la tierra. Él es, en verdad, el Omnipotente, el Todopoderoso.

Desde este país también recordamos a tu hermano, para que se regocije por la mención que he hecho de él y para que sea de los que reflexionan. ¡Oh amigo! El Bienamado te está llamando desde Su Más Grande Prisión y te exhorta a observar lo que mi exaltada Pluma ha revelado en mi Libro Más Sagrado, para que puedas asirte firmemente a él con tal resolución y poder como los que nacen de Mí; y Yo verdaderamente soy el Ordenador, el Todosabio. Grande, en verdad, es tu bienaventuranza, puesto que te ha sido conferida su gracia infalible y se te ha ayudado a reconocer esta Causa, una Causa por medio de cuya potencia los cielos se han plegado y toda montaña elevada y encumbrada ha sido reducida a polvo.

Por medio de nuestra gracia ilimitada, además, hacemos mención de tu madre, que ha tenido el privilegio de reconocer a Dios. Le enviamos nuestros saludos desde esta gloriosa posición. Recordamos a cada uno de vosotros, hombres y mujeres, y desde este Lugar, Escenario de gloria incomparable, os consideramos a todos como una sola alma y os enviamos las gozosas nuevas de las bendiciones divinas, que han precedido a todas las cosas creadas, y de mi recuerdo, que ha impregnado a todos, sean jóvenes o ancianos. Que la gloria de Dios sea sobre vosotros, oh pueblo de Bahá. Regocijaos con exultante alegría mediante mi recuerdo, porque Él, en verdad, está con vosotros en todo momento.

Presta atención a lo que el Espíritu te comunica de los versos de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo, para que su Llamada te atraiga a la Cima de trascendente gloria y te acerque a la Posición desde donde contemplarás todo tu ser ardiendo con el fuego del amor a Dios, de modo tal que ni el dominio de los gobernantes ni las murmuraciones de sus vasallos puedan apagarlo, y te levantarás entre los pueblos del mundo para celebrar la alabanza de tu Señor, el Poseedor de los Nombres. Esto es lo que es digno de ti en este Día.

Te vamos a relatar lo que ha sucedido en el pasado, para que percibas la dulzura de estas palabras y seas consciente de los acontecimientos que tuvieron lugar en tiempos pasados. Verdaderamente tu Señor es el Amonestador, el Benévolo, el Bienamado.

Recuerda los días en que Aquel que conversó con Dios cuidó en el desierto las ovejas de Jetro, su suegro. Él oyó la Voz del Señor de la humanidad proveniente de la Zarza Ardiente que se había elevado sobre la Tierra Santa, exclamando: "¡Oh Moisés! Ciertamente Yo soy Dios, tu Señor y el Señor de tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob". Estaba tan extasiado por el fascinante acento de la Voz, que se desprendió del mundo y partió en dirección al faraón y su pueblo, investido con el poder de tu Señor, que tiene soberanía sobre todo lo que ha sido y será. Las gentes del mundo están oyendo ahora lo que oyó Moisés, pero no entienden.

Di: ¡Juro por la rectitud de Dios! Dentro de poco pasará la pompa de los ministros de Estado y el dominio de los gobernantes, los palacios de los potentados serán devastados y los impresionantes edificios de los emperadores serán reducidos a polvo, mientras que lo que perdurará será aquello que hemos ordenado para vosotros en el Reino. Os incumbe, oh pueblo, hacer el máximo esfuerzo para que vuestros nombres sean mencionados ante el Trono y para producir lo que inmortalice vuestro recuerdo por toda la eternidad de Dios, el Señor de todo ser.

Recuerda en mi Nombre a los amados de ese país, llévales mis saludos y alegra sus corazones con las nuevas de lo que ha sido revelado para ellos desde esta gloriosa posición.

Di: Prestad atención, no sea que el poder abrumador de los opresores os alarme. Se acerca el día en que todo emblema de vanagloria será reducido a la nada; entonces contemplaréis la invencible soberanía de vuestro Señor gobernando sobre todas las cosas visibles e invisibles.

Cuidado, no sea que los velos os aparten de las efusiones de su misericordia en este Día. Abandonad lo que os mantiene alejados de Dios y perseverad en este dilatado Sendero. No deseamos nada para vosotros excepto aquello que os beneficie, según está registrado en su Tabla Preservada. A menudo recordamos a nuestros amados; sin embargo, los hemos encontrado faltos de lo que es digno de ellos ante la corte del favor de su Señor, el Benévolo, el Perdonador, salvo aquellos a los que Dios deseó eximir. Verdaderamente potente es Él para hacer lo que desea. Él da y quita. Él es, ciertamente, la Verdad Eterna, el Conocedor de cosas invisibles.

Tomad, oh amados del Todomisericordioso, el cáliz de vida eterna ofrecido por la mano de los generosos favores de vuestro Señor, el Poseedor de la creación entera, y luego bebed largamente de él. Juro por Dios, esto os extasiará de tal manera que os levantaréis para exaltar su Nombre y proclamar sus palabras entre los pueblos de la tierra, y conquistaréis las ciudades de los corazones de los hombres en nombre de vuestro Señor, el Todopoderoso, el Todoalabado.

Además, anunciamos a todos las gozosas nuevas relativas a lo que hemos revelado en nuestro Libro Más Sagrado, un Libro por encima de cuyo horizonte brilla el sol de mis mandamientos sobre todo observador y sobre todo observado. Asíos firmemente a él y cumplid cuanto en él está revelado. En verdad, ello es mejor para vosotros que todo lo que ha sido creado en el mundo, si lo supierais. Cuidado, no sea que las cosas transitorias de la vida humana os impidan volveros hacia Dios, el Verdadero. Meditad en vuestros corazones sobre el mundo y sus conflictos y cambios, para que podáis discernir su virtud y la posición de aquellos que han puesto sus corazones en él y se han apartado de lo que se ha enviado en nuestra Tabla Preservada.

De este modo hemos revelado estos versos sagrados y te los hemos enviado para que te levantes a glorificar el Nombre de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. Que la gloria de Dios sea sobre ti y sobre quienes han participado de este Vino escogido y sellado.

Éste Agraviado ha leído atentamente tu carta en la Más Grande Prisión y está enterado de tu pregunta relativa a los mandamientos de Dios sobre los temas de la resurrección y los medios de subsistencia. Has hecho bien en formular estas preguntas, pues el beneficio de las mismas te aprovechará a ti así como a otros siervos de Dios, tanto externa como internamente. Verdaderamente tu Señor sabe todas las cosas y contesta pronto a la llamada.

La causa suprema de la creación del mundo y todo lo que en él existe es que el hombre conozca a Dios. En este día, quienquiera sea guiado por la fragancia de la vestidura de su misericordia a lograr ser admitido en la prístina Morada, la cual es la posición del reconocimiento de la Fuente de los mandamientos divinos y la Aurora de su Revelación, habrá logrado todo bien para siempre. Habiendo alcanzado esta elevada posición, sobre cada alma recae una doble obligación. Una es permanecer firme en la Causa con tal constancia que si todos los pueblos del mundo intentasen impedirle volverse hacia la Fuente de la Revelación no podrían lograrlo. La otra es el cumplimiento de las ordenanzas divinas que han fluido del manantial de su Pluma celestialmente impulsada. Pues el conocimiento humano de Dios no puede desarrollarse total y adecuadamente si no es a través del cumplimiento de todo lo que Él ha ordenado y está expuesto en su Libro.

Hace un año fue enviado el Libro Más Sagrado desde el cielo de la munificencia del Señor de los Nombres. Dios mediante, es posible que benévolamente se te permita cumplir lo que en él ha sido revelado. En lo relativo a los medios de subsistencia, debes dedicarte a alguna ocupación, al tiempo que pones toda tu confianza en Dios. Sin duda, Él te enviará desde el cielo de su favor lo que está destinado para ti. Él es, en verdad, el Dios de fuerza y poder.

Da gracias a Dios que tu carta ha alcanzado la presencia de este Prisionero y que la respuesta ha sido revelada y te está siendo enviada desde la Sede de la autoridad divina. Ésta es una incalculable bendición otorgada por Dios. Aunque no sea evidente en el presente, pronto lo será. Te incumbe decir:

Magnificado sea tu Nombre, ¡oh Señor mi Dios! Yo soy el que ha vuelto su rostro hacia Ti y en Ti ha puesto toda su confianza. Te imploro por tu Nombre, mediante el cual se ha encrespado el océano de tu prolación y se han agitado las brisas de tu conocimiento, que me concedas que muníficamente se me ayude a servir a tu Causa y se me inspire para recordarte y alabarte. Envía, pues, sobre mí, desde el cielo de tu generosidad, aquello que me preserve de todo excepto de Ti y me beneficie en todos tus mundos.

Ciertamente, Tú eres el Poderoso, el Inaccesible, el Supremo, el que conoce, el Sabio.
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