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Tablas de Baha'u'llah Reveladas despues del Kitab-i-Aqdas

by Bahá'u'lláh

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Chapter 6

KALIMÁT-I-FIRDAWSÍYYIH

Palabras del Paraíso

Él es Aquel que habla mediante el poder de la Verdad en el Reino de la Prolación.

¡Oh vosotros, personificaciones de la justicia y la equidad y manifestaciones de la rectitud y de los dones celestiales! Con lágrimas y lamentándose, este Agraviado llama en alta voz y dice: ¡Oh Dios, mi Dios! Adorna las cabezas de tus amados con la corona del desprendimiento y engalana sus sienes con la vestidura de la rectitud.

Incumbe al pueblo de Bahá hacer victorioso al Señor mediante el poder de sus palabras y aconsejar a las gentes mediante un carácter y unas acciones excelentes, pues los hechos ejercen mayor influencia que las palabras. ¡Oh Haydar 'Alí!16 Sobre ti sean la alabanza de Dios y su gloria. Di: La honradez, la virtud, la sabiduría y el carácter santo conducen a la exaltación del hombre, mientras que la falsedad, el engaño, la ignorancia y la hipocresía lo llevan a su degradación. ¡Por mi vida! La diferencia del hombre no radica en los ornamentos o en la riqueza, sino más bien en un comportamiento virtuoso y en un entendimiento verdadero. La mayoría del pueblo de Persia está ahíto de decepción y vanas fantasías. Cuán grande es la diferencia entre la condición de esta gente y la posición de esas almas esforzadas que han ido más allá del mar de los nombres y han levantado sus tiendas en las playas del océano del desprendimiento. De hecho, sólo unos pocos de la actual generación se han ganado el derecho a oír los gorjeos de las palomas del más alto Paraíso. "Pocos de mis siervos están verdaderamente agradecidos".17 La gente, en su mayoría, se deleita en las supersticiones. Consideran que una sola gota del mar de la ilusión es preferible a un océano de certidumbre. Aferrándose tenazmente a los nombres, se privan de la realidad interior y, al aferrarse a las vanas imaginaciones, se les impide presenciar la Aurora de los signos celestiales. Permita Dios que misericordiosamente se te ayude, en toda situación, a destrozar los ídolos de la superstición y a rasgar los velos de las imaginaciones de los hombres. La autoridad se encuentra en el puño de Dios, Manantial de la revelación e inspiración y Señor del Día de la Resurrección.

Hemos oído lo que la persona en cuestión ha mencionado acerca de ciertos maestros de la Fe. Realmente él ha dicho la verdad. Algunas almas negligentes vagan por los países en el nombre de Dios, dedicados diligentemente a arruinar su Causa, y lo llaman promoción y enseñanza de la Palabra de Dios; y ello a pesar de que las cualidades de los maestros de la Fe, al igual que las estrellas, brillan resplandecientes por todos los cielos de las Tablas divinas. Toda persona imparcial es testigo y todo hombre perspicaz es bien consciente de que el Dios único y verdadero -exaltada sea su gloria- ha expuesto y explicado lo que elevará la posición y exaltará el rango de los hijos de los hombres. El pueblo de Bahá arde brillante como un cirio en medio de las reuniones y se aferra a lo que Dios ha proyectado. Esta posición se eleva suprema por encima de todas las posiciones. Bienaventurado aquel que abandona las cosas que poseen los pueblos del mundo y anhela lo relativo a Dios, el Soberano Señor de la eternidad.

Di: ¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves circulando alrededor de tu Voluntad, con mis ojos vueltos hacia el horizonte de tu misericordia, esperando ansiosamente la revelación de los refulgentes esplendores del sol de tus favores. Te imploro, oh Bienamado de todo corazón comprensivo y Deseo de los que tienen acceso a Ti, que concedas que tus amados se desprendan completamente de sus propias inclinaciones, aferrándose a lo que Te place a Ti. Atavíalos, oh Señor, con el manto de la rectitud e ilumínalos con los esplendores de la luz del desprendimiento. A continuación, llama en su ayuda a las huestes de la sabiduría y la prolación, para que puedan exaltar tu Palabra entre tus criaturas y proclamar tu Causa entre tus siervos. Verdaderamente, potente eres Tú para hacer lo que deseas, y en tus manos están las riendas de todos los asuntos. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, el que Siempre Perdona.

¡Oh Tú que has vuelto tu mirada hacia mi rostro! En estos días ha sucedido aquello que Me ha sumido en profunda tristeza. Ciertos malhechores que profesan lealtad a la Causa de Dios han cometido acciones que han hecho estremecer a los miembros de la sinceridad, la honestidad, la justicia y la equidad. Una persona conocida a quien se le había mostrado la mayor amabilidad y favor perpetró tales actos que han traído las lágrimas a los ojos de Dios. Previamente pronunciamos palabras de advertencia y premonición; luego, durante cierto número de años guardamos el asunto en secreto para que quizás él prestara atención y se arrepintiera. Pero todo fue en vano. Finalmente dedicó todas sus energías a vilipendiar la Causa de Dios a la vista de todos los hombres. Rasgó el velo de la equidad y no sintió simpatía ni por él mismo ni por la Causa de Dios. Ahora, sin embargo, las acciones de ciertas personas han provocado pesares mucho más penosos que las de aquel otro. Rogad a Dios, el Verdadero, para que muníficamente permita que los negligentes se retracten y se arrepientan. Verdaderamente Él es el Perdonador, el Munífico, el Más Generoso. En estos días es responsabilidad de todos aferrarse firmemente a la unidad y a la concordia y trabajar diligentemente en la promoción de la Causa de Dios, para que acaso las almas rebeldes logren aquello que les conduzca a una prosperidad perdurable.

En resumen, las disensiones entre las diversas sectas han abierto el camino hacia la debilidad. Cada secta ha elegido un sendero para sí y se adhiere a cierta cuerda. A pesar de su manifiesta ceguera e ignorancia, se enorgullecen de su perspicacia y conocimiento. Entre ellas hay místicos que profesan lealtad a la Fe del Islám, algunos de los cuales se abandonan a aquello que los conduce a la holgazanería y a la reclusión. ¡Juro por Dios! Ello degrada la posición del hombre y le hace henchirse de orgullo. El hombre debe dar fruto. Aquel que no da fruto es, en palabras del Espíritu,18 como un árbol estéril, y el árbol estéril no es adecuado sino para el fuego.

Aquello que han mencionado las personas anteriormente nombradas respecto a las posiciones de la Unidad Divina conducirá en no pequeña medida a la holgazanería y las vanas imaginaciones. Estos hombres mortales evidentemente han echado a un lado las diferencias de posición y han llegado a considerarse a sí mismos como Dios, mientras que Dios se encuentra inconmensurablemente exaltado por encima de todas las cosas. Sin embargo, toda cosa creada muestra Sus signos, los cuales no son sino emanaciones de Él, y no su Propio Ser. Todos estos signos se reflejan y pueden ser vistos en el libro de la existencia, y los rollos que describen la forma y el patrón del universo son en verdad un grandísimo libro. Allí todo hombre perspicaz puede percibir lo que conduciría al Recto Sendero y le permitiría alcanzar el Gran Anuncio. Piensa en los rayos del sol, cuya luz ha envuelto al mundo. Los rayos emanan del sol y revelan su naturaleza, pero no son el sol mismo. Todo cuanto puede percibirse en la tierra demuestra ampliamente el poder de Dios, su conocimiento y las efusiones de su munificencia, en tanto Él Mismo se halla inconmensurablemente exaltado por encima de todas las criaturas. Cristo dijo: "Tú has concedido a los niños aquello de lo que están privados los sabios y los eruditos." El sabio de Sabzivár19 ha dicho: "¡Ay! Faltan oídos atentos, de otro modo los susurros de la Zarza del Sinaí podrían oírse saliendo de todos los árboles." En una Tabla a un hombre de sabiduría que había hecho una pregunta sobre el significado de la Realidad Elemental, Nos dirigimos a ese famoso sabio con estas palabras: "Si estas palabras son realmente tuyas, ¿cómo es que no has oído el Llamamiento que ha hecho el Árbol del Hombre desde las más sublimes alturas del mundo? Si realmente oíste el Llamamiento y, a pesar de ello, el temor y el deseo de preservar tu vida te han inducido a no hacerle caso, eres una persona que nunca ha sido ni será digna de mención; y si no lo has escuchado, entonces es que estás privado del sentido del oído." En resumen, tales son los hombres cuyas palabras son el orgullo del mundo y cuyas acciones son la vergüenza de las naciones.

Verdaderamente hemos hecho sonar la Trompeta, que no es otra que mi Pluma de Gloria, y, mirad, la humanidad se ha desvanecido ante ella, salvo aquellos a quienes a Dios le plugo librar como muestra de su gracia. Él es el Señor de munificencia, el Antiguo de los Días.

Di: ¡Oh asamblea de sacerdotes! ¿Censuráis a esta Pluma, a la que el reino de la prolación se preparó para oír tan pronto como elevó su voz estridente, y ante cuyo poderoso y glorioso tema cualquier otro tema palideció hasta la insignificancia? Temed a Dios y no sigáis vuestras ociosas fantasías y corruptas imaginaciones, sino más bien seguid a aquel que ha venido a vosotros investido con conocimiento innegable y con certeza inconmovible.

¡Glorificado sea Dios! El tesoro del hombre son sus palabras; sin embargo, este Agraviado ha refrenado su Lengua, pues los descreídos están emboscados; no obstante, Dios, Señor de todos los mundos, da protección. Verdaderamente, en Él hemos puesto nuestra confianza y a Él hemos encomendado todos los asuntos. Él es el que todo lo basta para Nosotros y para todas las cosas creadas. Él es Aquel por cuya venia y mediante la potencia de cuyo mandato ha brillado resplandeciente el Sol de poder soberano sobre el horizonte del mundo. Bienaventurado aquel que percibe y reconoce la Verdad, y ¡ay! del recalcitrante y del infiel.

Invariablemente, este Agraviado ha tratado a los sabios con afecto. Por sabios se entiende hombres cuyos conocimientos no se reducen a meras palabras y cuyas vidas han sido fructíferas y han producido resultados perdurables. Incumbe a todos honrar a estas almas benditas. Felices aquellos que observan los preceptos de Dios; felices aquellos que han reconocido la Verdad; felices aquellos que juzgan con imparcialidad en todos los asuntos y se aferran al Cordón de mi Justicia inviolable.

El pueblo de Persia se ha apartado de Aquel que es el Protector y el Auxiliador. Se han aferrado a las vanas imaginaciones de los necios y se han enredado en ellas. Tan firmemente se adhieren a las supersticiones que nada puede separarlos de ellas salvo el potente brazo de Dios, exaltada sea su gloria. Suplica al Todopoderoso que aparte con los dedos del poder divino los velos que han separado a los diversos pueblos y razas, para que alcancen aquello que conduce a la seguridad, al progreso y al adelanto, y se apresuren hacia el Amigo incomparable.

La palabra de Dios que la Pluma de Abhá ha revelado e inscrito en la PRIMERA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: Verdaderamente Yo digo: El temor de Dios siempre ha sido una defensa segura y una fortaleza inexpugnable para todos los pueblos del mundo. Es la causa principal de la protección de la humanidad y el instrumento supremo para su preservación. En efecto, existe en el hombre una facultad que le disuade y le protege de todo lo que es indigno e indecoroso, a la que se le conoce como el sentido de la vergüenza. Sin embargo, está limitada a unos pocos; no todos la han poseído ni la poseen.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

SEGUNDA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: La Pluma del Altísimo exhorta, en este momento, a las manifestaciones de la autoridad y las fuentes del poder, es decir, a los reyes, los soberanos, los presidentes, los gobernantes, los sacerdotes y los sabios, y les ordena defender la causa de la religión y adherirse a ella. La religión es, en verdad, el principal instrumento para el establecimiento del orden en el mundo y de la tranquilidad entre sus pueblos. El debilitamiento de los pilares de la religión ha fortalecido a los necios, les ha envalentonado y les ha hecho más arrogantes. Verdaderamente digo: Cuanto mayor es la decadencia de la religión, tanto más lamentable es la rebeldía de los impíos. Al final, esto no puede sino conducir al caos y a la confusión. ¡Oídme, oh hombres perspicaces, y estad advertidos, vosotros que estáis dotados de discernimiento!

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

TERCERA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: ¡Oh hijo del hombre! Si tus ojos están vueltos hacia la misericordia, deja las cosas que te benefician y aférrate a lo que beneficiará a la humanidad. Y si tus ojos están vueltos hacia la justicia, escoge para tu prójimo aquello que escogerías para ti mismo. La humildad exalta al hombre al cielo de la gloria y del poder, en tanto que el orgullo le rebaja a las profundidades de la vileza y la degradación.

¡Oh pueblo de Dios! ¡Grande es el Día y poderoso el Llamamiento! En una de nuestras Tablas hemos revelado estas exaltadas palabras: "Si el mundo del espíritu se convirtiese totalmente en el sentido del oído, entonces podría pretender ser digno de escuchar la Voz que llama desde el Horizonte Supremo; porque, de otro modo, estos oídos que están manchados de mentiras nunca han sido adecuados para oírla, ni lo son ahora." Bienaventurados quienes escuchan, y ¡ay! de los rebeldes.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

CUARTA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: ¡Oh pueblo de Dios! Implorad al Verdadero -glorificado sea su Nombre- para que misericordiosamente ampare a las manifestaciones del dominio y del poder de las insinuaciones del yo y del deseo y derrame sobre ellos el esplendor de la justicia y de la guía. Su Majestad Muhammad Sháh, a pesar de la excelencia de su rango, cometió dos hechos atroces. Uno fue la orden de desterrar al Señor de los Reinos de la Gracia y la Munificencia, el Punto Primordial; y el otro, el asesinato del Príncipe de la Ciudad del Arte de Gobernar y del Logro Literario.20 Los defectos de los reyes, como sus favores, pueden ser grandes. Un rey a quien la vanagloria del poder y autoridad no le disuada de observar justicia, ni a quien los lujos, la riqueza, la gloria ni la dirección de huestes y legiones le priven de los esplendores del sol de la equidad, ocupará un alto rango y una sublime posición en el Concurso de lo alto. Incumbe a todos prestar ayuda y mostrar amabilidad a tan noble alma. Bienaventurado el rey que domine firmemente las riendas de su pasión, refrene su ira y prefiera la justicia y la imparcialidad a la injusticia y a la tiranía.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

QUINTA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: Por sobre todo lo demás, el más grande don y la más maravillosa bendición que jamás haya existido y continuará existiendo es la Sabiduría. Es la infalible Protectora del hombre. Le ayuda y le fortalece. La sabiduría es el emisario de Dios y la reveladora de Su Nombre, el Omnisciente. Por medio de ella se hace manifiesta y evidente la sublimidad de la posición del hombre. Es omnisciente, y es el principal maestro en la escuela de la existencia. Es la guía, y está investida de una elevada distinción. Gracias a su influencia educadora, los seres terrenales han llegado a impregnarse con un espíritu semejante a una gema, que sobrepasa a los cielos en brillo. En la ciudad de la justicia es el Orador sin rival que, en el año nueve, iluminó al mundo con las gozosas nuevas de esta Revelación. Y fue esta sin par Fuente de sabiduría la que, al comienzo de la fundación del mundo, ascendió por la escalera del significado interno y, cuando fue entronizada en el púlpito de la prolación por obra de la Voluntad divina, proclamó dos palabras. La primera anunciaba la promesa de la recompensa, en tanto que la segunda expresaba la siniestra advertencia del castigo. La promesa dio origen a la esperanza, y la advertencia produjo temor. De este modo, la base del orden en el mundo se estableció firmemente sobre estos principios gemelos. Exaltado sea el Señor de la Sabiduría, el Poseedor de Gran Munificencia.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

SEXTA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: La luz de los hombres es la Justicia. No la extingáis con los vientos contrarios de la opresión y la tiranía. El propósito de la justicia es hacer surgir la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina se agita en esta exaltada palabra, en tanto que los libros del mundo no pueden contener su significado interno. Si la humanidad estuviese adornada con esta vestidura, vería brillar resplandeciente sobre el horizonte del mundo al sol de las palabras: "En ese día Dios satisfará a todos con su abundancia".21 Apreciad el valor de estas palabras; son un fruto noble que ha producido el Árbol de la Pluma de Gloria. Dichoso el hombre que le presta oído y cumple sus preceptos. Verdaderamente digo, que todo lo que se envía desde el cielo de la Voluntad de Dios es el medio para el establecimiento del orden en el mundo y el instrumento para la promoción de la unidad y la camaradería entre sus pueblos. Así habla la lengua de este Agraviado desde su Más Grande Prisión.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

SÉPTIMA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: ¡Oh vosotros hombres de sabiduría entre las naciones! Cerrad vuestros ojos a la separación, y después fijad vuestra mirada en la unidad. Asíos firmemente a lo que conducirá al bienestar y la tranquilidad de toda la humanidad. Este palmo de tierra no es sino una sola patria y una única morada. Os incumbe abandonar la vanagloria que provoca alienación y dirigir vuestros corazones hacia todo lo que asegure la armonía. A juicio del pueblo de Bahá, la gloria del hombre se halla en su conocimiento, en su conducta recta, en su carácter encomiable, en su sabiduría, y no en su nacionalidad ni en su rango. ¡Oh gentes de la tierra! Apreciad el valor de esta palabra celestial. De hecho, puede asemejarse a un navío para el océano del conocimiento y a una brillante luminaria para el reino de la percepción.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

OCTAVA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: Las escuelas deben, en primer lugar, educar a los niños en los principios de la religión, para que la Promesa y la Amenaza registradas en los Libros de Dios les aparten de las cosas prohibidas y les atavíen con el manto de los mandamientos; pero ello en medida tal que no perjudique a los niños dando lugar al fanatismo ignorante y a la intolerancia.

Corresponde a los Fideicomisarios de la Casa de Justicia reunirse en consejo para tratar de aquellas cosas que no han sido reveladas explícitamente en el Libro y para hacer cumplir lo que a ellos les resulte aceptable. Dios, ciertamente, les inspirará con todo lo que Él desee, y Él, en verdad, es el Proveedor, el Omnisciente.

Anteriormente hemos ordenado que la gente se exprese en dos idiomas; no obstante, deben hacerse esfuerzos para reducirlos a uno solo, al igual que los alfabetos del mundo, para que las vidas de los hombres no se disipen y malgasten aprendiendo diversos idiomas. De este modo, la tierra entera será considerada como una sola ciudad y un solo país.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

NOVENA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: Es deseable la moderación en todos los asuntos. Si una cosa es llevada al exceso, demostrará ser causa de maldad. Pensad en la civilización de occidente, cómo ha agitado y alarmado a los pueblos del mundo. Se ha ideado una máquina infernal y ha resultado ser un arma de destrucción tal que nadie ha presenciado ni oído nunca nada semejante a ella. La purificación de corrupciones tan profundamente arraigadas y abrumadoras no puede llevarse a cabo a menos que los pueblos del mundo se unan en pos de una meta común y abracen una fe universal. Inclinad vuestro oído al Llamamiento de este Agraviado y adheríos firmemente a la Paz Menor.

Cosas extrañas y asombrosas existen en la tierra, pero están ocultas a las mentes y a la comprensión de los hombres. Estas cosas son capaces de cambiar toda la atmósfera de la tierra, y la contaminación con ellas resultaría letal. ¡Gran Dios! Hemos observado una cosa asombrosa. El relámpago, o una fuerza similar a él, es controlado por un operador y se mueve por orden de éste. Inconmensurablemente exaltado es el Señor de Poder, que ha dejado al descubierto lo que Se ha propuesto mediante la potencia de su poderoso e invencible mandato. ¡Oh pueblo de Bahá! Cada una de las ordenanzas que hemos revelado es una poderosa fortaleza para la preservación del mundo del ser. Verdaderamente, este Agraviado no ha deseado otra cosa que vuestra seguridad y vuestra elevación. Exhortamos a los hombres de la Casa de Justicia y les ordenamos que aseguren la protección y salvaguardia de los hombres, mujeres y niños. Les incumbe tener la máxima consideración hacia los intereses del pueblo en todo momento y circunstancia. Bendito sea el gobernante que socorre al cautivo, el rico que cuida del pobre y el justo que resguarda del perverso los derechos del oprimido, y feliz el fideicomisario que cumple lo que el Ordenador, el Antiguo de los Días le ha prescrito.

¡Oh Haydar 'Alí! Sobre ti sean mi gloria y mi alabanza. Mis consejos y advertencias han circundado al mundo. Sin embargo, en lugar de traer alegría y gozo, han causado dolor, porque algunos de los que pretenden amarme se han vuelto arrogantes y Me han infligido tribulaciones como jamás Me habían infligido ni los seguidores de anteriores religiones ni los sacerdotes de Persia.

Hemos dicho: "Mi cautiverio no Me hace daño, ni las cosas que Me han sucedido a manos de mis enemigos. Lo que Me hace daño es la conducta de mis amados que, aunque llevan mi Nombre, sin embargo cometen aquello que hace que mi corazón y mi Pluma se lamenten." Una y otra vez se han revelado palabras como éstas; sin embargo, los negligentes no han sacado provecho de ellas, ya que se hallan cautivos de sus propias pasiones malvadas y sus deseos corruptos. Implora al Dios Verdadero que permita que todos se arrepientan y vuelvan a Él. Mientras la naturaleza de cada uno ceda ante las pasiones malvadas, prevalecerán el delito y la transgresión. Abrigamos la esperanza de que la mano del poder divino y las efusiones de las bendiciones celestiales sustenten a todos los hombres, los atavíen con la vestidura de la misericordia y la munificencia y los guarden de aquello que perjudicaría a su Causa entre sus siervos. Él es, en verdad, el Potente, el Todopoderoso, y Él es el que Siempre Perdona, el Misericordioso.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

DÉCIMA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es la siguiente: ¡Oh gentes de la tierra! Vivir retirado o practicar el ascetismo no es aceptable en la presencia de Dios. Incumbe a los dotados de perspicacia y entendimiento cumplir aquello que producirá alegría y esplendor. Prácticas tales como las que han surgido del seno de las ociosas fantasías y las que han nacido de la matriz de la superstición son poco dignas de hombres de conocimiento. En tiempos de antaño, y más recientemente, algunas personas han levantado su morada en las cuevas de las montañas, mientras otras tienen por costumbre acudir de noche a los cementerios. Di: Prestad atención a los consejos de este Agraviado. Abandonad las cosas corrientes entre vosotros y escoged aquello que el Consejero fiel os ordena. No os privéis de los dones que han sido creados para vuestro bien.

La caridad es grata y digna de alabanza a la vista de Dios y se le considera como un príncipe entre las buenas acciones. Meditad y recordad lo que el Todomisericordioso reveló en el Corán: "Ellos les prefieren antes que a sí mismos, aunque la pobreza es su propio destino. Y bienaventurados aquellos que están protegidos de su propia codicia."22 Visto de este modo, las benditas palabras anteriores son, en verdad, el Sol de las palabras. Bendito quien prefiere a su hermano antes que a sí mismo. Ciertamente, tal hombre se cuenta, en virtud de la Voluntad de Dios, el Omnisapiente, el Todosabio, entre el pueblo de Bahá que mora en el Arca Carmesí.

La palabra de Dios que la Pluma Suprema ha registrado en la

UNDÉCIMA HOJA

del Más Exaltado Paraíso es ésta: Ordenamos a quienes son los emblemas de Sus Nombres y atributos que de aquí en adelante se adhieran firmemente a lo que se ha dispuesto en esta Grandísima Revelación, no permitan que ellos mismos se conviertan en motivo de contiendas y mantengan, hasta el fin que no conoce fin, sus ojos dirigidos hacia la aurora de estas resplandecientes palabras que han sido registradas en esta Tabla. La contienda conduce al derramamiento de sangre y provoca conmoción entre la gente. Escuchad la Voz de este Agraviado y no os apartéis de ella.

Si cualquier persona meditase en su corazón aquello que ha fluido de la Pluma de Gloria en esta Revelación, estaría seguro de que, sea lo que fuese lo que este Agraviado haya afirmado, no ha tenido intención de crearse una posición o distinción para Sí Mismo. Más bien, el propósito ha sido atraer a las almas, mediante la sublimidad de Sus palabras, a la cima de trascendente gloria y dotarlas con la facultad de percibir aquello que depurará y purificará a los pueblos del mundo de la lucha y la disensión que provocan las diferencias religiosas. De esto dan testimonio mi Corazón, mi Pluma y mi Ser interior y exterior. Quiera Dios que todos los hombres se vuelvan hacia los tesoros latentes dentro de su propio ser.

¡Oh pueblo de Bahá! El origen de los oficios, las ciencias y las artes es la facultad de la reflexión. Haced todos los esfuerzos para que de esta mina ideal puedan surgir destelleantes las perlas de sabiduría y prolación que fomenten el bienestar y la armonía de todas las razas de la tierra.

En toda condición, ya sea en la adversidad o en la comodidad, en el honor o en la aflicción, este Agraviado ha ordenado que todos los hombres muestren amor, afecto, compasión y armonía. Y, sin embargo, siempre que había una leve señal de progreso o adelanto, aquellos que se encuentran ocultos tras los velos salían resueltamente y proferían calumnias más hirientes que la espada. Ellos se aferran a palabras engañosas y censurables y se privan del océano de versos revelados por Dios.

Si estos velos obstaculizadores no se hubiesen interpuesto, en unos dos años Persia habría sido subyugada por el poder de la prolación, se habría elevado la posición tanto del Gobierno como del pueblo, y la meta Suprema, desvelada y descubierta, habría aparecido en la plenitud de la gloria. En resumen, unas veces en lenguaje explícito y otras veces por alusiones, hemos dicho todo lo que debía decirse. Así, una vez que Persia hubiese sido rehabilitada, los suaves aromas de la Palabra de Dios se mecerían sobre todos los países, por cuanto lo que fluye de la Más Exaltada Pluma conduce a la gloria, al progreso y a la educación de todos los pueblos y razas de la tierra. De hecho, éste es el remedio soberano para toda enfermedad, si lo comprendieran y lo percibieran.

Recientemente, los Afnán y Amín -que mi gloria y amorosa bondad sean con ellos- alcanzaron nuestra presencia y contemplaron nuestro semblante; igualmente están presentes y han bebido de la copa de la reunión Nabíl, el hijo de Nabíl y el hijo de Samandar -que la gloria de Dios y su amorosa bondad sean sobre ellos- . Rogamos a Dios que misericordiosamente ordene para ellos el bien de este mundo y del venidero y que las efusiones de Sus bendiciones y Su gracia desciendan sobre ellos desde el cielo de su generosidad y las nubes de su tierna compasión. Verdaderamente, de aquellos que muestran misericordia, Él es el Más Misericordioso, y Él es el Munífico, el Benéfico.

¡Oh Haydar 'Alí! Tu otra carta, que habías enviado a través de aquel que lleva el título de Júd23 (Munificencia), ha llegado a nuestra santa corte. ¡Alabado sea Dios! Estaba adornada con la luz de la unidad divina y del desprendimiento, y ardía con el fuego del amor y el afecto. Ora a Dios para que conceda agudeza a los ojos y los ilumine con una nueva luz, para que acaso puedan percibir lo que no tiene par ni semejanza.

En este día los versos del Libro Madre están resplandecientes e inconfundibles como el sol. En modo alguno pueden confundirse con las palabras del pasado ni con las más recientes. Ciertamente, este Agraviado no desea demostrar su propia Causa con pruebas presentadas por otros. Él es el que abarca todas las cosas, mientras que todo lo demás, salvo Él, está circunscrito. Di: Oh pueblo, examinad con atención lo que es común entre vosotros, y Nosotros examinaremos atentamente lo que tiene relación con Nosotros. ¡Juro por Dios! Ni la alabanza de los pueblos del mundo ni las cosas que poseen las razas de la tierra son dignas de mención ante el recuerdo de su Nombre. De ello da testimonio Aquel que en todas las circunstancias proclamó: "Verdaderamente Él es Dios, soberano Gobernante del Día del Juicio Final, Señor del poderoso Trono." ¡Glorificado sea Dios! Uno se pregunta por medio de qué prueba o por qué razón los descreídos entre el pueblo del Bayán se han apartado del Señor del ser. En verdad, la posición de esta Revelación trasciende a la posición de todo lo que ha sido manifestado en el pasado o lo que se hará manifiesto en el futuro.

Si el Punto del Bayán estuviese presente en este día y si Él -Dios no lo permita- dudase en reconocer esta Causa, entonces Le serían de aplicación a Él las muy benditas palabras que han fluido del manantial de su propio Bayán. Él dijo, y su palabra es la verdad: "Es lícito que Aquel a Quien Dios hará manifiesto rechace al que es el más grande de la tierra." Di: ¡Oh vosotros que estáis privados de entendimiento! Hoy el Ser Más Grande proclama: "Verdaderamente, verdaderamente Yo soy el primero en adorarle." Cuán poco profundo es el fondo del conocimiento de los hombres y cuán débil su poder de percepción. Nuestra Pluma de Gloria da testimonio de su abyecta pobreza y de la riqueza de Dios, Señor de todos los mundos.

Alabado y glorificado es Aquel que ha llamado a la creación a la existencia. Él es la Verdad soberana, el Conocedor de las cosas invisibles. El Libro Madre está revelado y el Señor de Munificencia se ha establecido en la más bendita sede de gloria. La Aurora ha despuntado y, sin embargo, la gente no entiende. Los signos han sido manifestados, en tanto Aquel que los ha revelado está abrumado con evidente tristeza. Verdaderamente he soportado aquello que ha hecho que se lamente el mundo de la existencia.

Di: Oh Yayá,24 crea un solo verso, si es que posees un conocimiento divinamente inspirado. Estas palabras fueron dichas anteriormente por mi Heraldo, que en esta hora proclama: "Verdaderamente, verdaderamente Yo soy el primero en adorarle." Sé justo, oh mi hermano. ¿Serás tú capaz de expresarte cuando estés cara a cara ante el encrespado océano de mi prolación? ¿Podrás soltar tu lengua cuando te enfrentes a la estridente voz de mi Pluma? ¿Tienes algún poder ante la revelación de mi omnipotencia? Juzga con equidad, te lo ruego por Dios, y recuerda cuando estabas en presencia de este Agraviado y te dictamos los versos de Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. Ten cuidado, no sea que la fuente de la falsedad te aparte de la Verdad manifiesta.

¡Oh tú que has fijado tu mirada en mi semblante! Di: ¡Oh negligentes! A causa de una gotita os habéis privado del océano de los versos celestiales, y por un insignificante átomo os habéis apartado de los esplendores del Sol de la Verdad. ¿Quién otro sino Bahá tiene poder para hablarle a la humanidad a la cara? Juzgad imparcialmente y no seáis de los injustos. A través de Él se han agitado los océanos, se han revelado los misterios y los árboles han alzado sus voces exclamando: "Los reinos de la tierra y del cielo son de Dios, el Revelador de los signos, el Manantial de las señales claras. Leed atentamente el Bayán Persa revelado por Aquel que anunció esta Revelación y miradlo con el ojo de la imparcialidad. De cierto Él os guiará rectamente a su Sendero. En este momento Él proclama aquello que su lengua había expresado anteriormente, cuando estaba sentado en el trono de su más exaltado Nombre.

Has hecho mención de los amados en esas regiones. Alabado sea Dios; cada uno de ellos ha logrado el honor de ser recordado por el Verdadero -exaltada sea su gloria-, y sus nombres, los de todos y cada uno de ellos, fluyeron de la Lengua de Grandeza en su reino de prolación. Grande es, en verdad, su beatitud y felicidad, por cuanto ellos han bebido el vino escogido de la revelación y la inspiración de manos de su Señor, el Compasivo, el Misericordioso. Rogamos a Dios que les fortalezca para que manifiesten una constancia inquebrantable, y que llame en su ayuda a las huestes de la sabiduría y la prolación. Él es, en verdad, el Poderoso, el Omnipotente. Llévales mis saludos y dales las gozosas nuevas de que el sol del recuerdo ha amanecido, derramando su fulgor por encima del horizonte de los generosos favores de su Señor, el que Siempre Perdona, el Todomisericordioso.

Has mencionado a Husayn. Hemos ataviado su sien con el manto de la misericordia y hemos adornado su cabeza con la corona del perdón. Es oportuno que se enorgullezca entre los hombres por esta resplandeciente, esta fulgurante y manifiesta liberalidad. Di: No estés abatido. Después de la revelación de este bendito verso es como si hubieses nacido de nuevo del vientre de tu madre. Di: Estás libre de pecado y del error. Ciertamente Dios te ha purificado con las aguas vivas de su prolación en su Más Grande Prisión. Le suplicamos -bendito y exaltado sea Él- que muníficamente te confirme en Su exaltación y en la magnificación de Su gloria, y te fortalezca mediante el poder de sus huestes invisibles. Verdaderamente Él es el Todopoderoso, el Omnipotente.

Has hecho mención de la gente de Tár.25 Hemos vuelto nuestro rostro hacia los siervos de Dios que están allí y les aconsejamos primero que consideren lo que el Punto del Bayán ha manifestado en relación con esta Revelación, que ha hecho temblar a todos los nombres y títulos, mediante la cual se han derrumbado los ídolos de las vanas imaginaciones y la Lengua de Grandeza proclama desde el Reino de gloria: ¡Por la rectitud de Dios! El Tesoro Oculto, el Misterio Impenetrable, se ha descubierto ante los ojos de los hombres, haciendo que todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro, se regocijen. Él ha dicho, y su palabra es la verdad: "De todos los homenajes que he rendido a Aquel que ha de venir detrás de Mí, éste es el más grande: Mi confesión escrita de que ninguna palabra Mía puede describirle adecuadamente, ni ninguna referencia que Le hago a Él en mi libro, el Bayán, puede hacerle justicia a su Causa."

Además, les aconsejamos que observen justicia, equidad, honestidad, piedad y aquello por lo cual serán exaltadas entre los hombres tanto la Palabra de Dios como la propia posición de ellos. Verdaderamente Yo soy quien exhorta con justicia. De ello da testimonio Aquel de cuya Pluma han surgido ríos de misericordia y de cuyas palabras han brotado fuentes de aguas vivas para todas las cosas creadas. Inconmensurablemente exaltada es esta gracia ilimitada; inmensamente bendito es este resplandeciente favor.

¡Oh gentes de Tár! Prestad atención al Llamamiento de Aquel que hace lo que Él desea. En verdad, Él os recuerda aquello que os acercará a Dios, Señor de los mundos. Él ha vuelto su rostro hacia vosotros desde la prisión de 'Akká, y por vosotros ha revelado lo que inmortalizará vuestro recuerdo y vuestros nombres en el Libro que no puede ser borrado y al que no le afectan las dudas de los recalcitrantes. Abandonad las cosas corrientes entre los hombres y aferraos firmemente a lo que se os ordena en virtud de la Voluntad del Ordenador, el Antiguo de los Días. Éste es el Día en que el Árbol del Loto llama en alta voz, diciendo: ¡Oh pueblo! Contemplad mis frutos y mis hojas, y luego inclinad vuestros oídos hacia mi susurro. Tened cuidado, no sea que las dudas de los hombres os excluyan de la luz de la certeza. El océano de la prolación exclama y dice: "¡Oh vosotros moradores de la tierra! Contemplad mis aguas encrespadas y las perlas de sabiduría y prolación que he derramado. Temed a Dios y no seáis de los negligentes."

En este Día tiene lugar un gran festival en el Reino de lo alto; pues todo lo que se prometió en las Sagradas Escrituras se ha cumplido. Éste es el Día del gran regocijo. Incumbe a todos apresurarse hacia la corte de su proximidad con extrema alegría, gozo, júbilo y deleite, y librarse del fuego de la lejanía. ¡Oh gentes de Tár! Por medio del poder fortalecedor de mi Nombre tomad el cáliz del conocimiento, bebed lo que podáis a pesar de las gentes del mundo que han roto el Convenio de Dios y su Testamento, han rechazado sus pruebas y sus claras señales y han puesto reparos triviales a sus signos, que han impregnado a todos los que están en el cielo y en la tierra.

Los descreídos entre el pueblo del Bayán son como los seguidores de la secta chiita, y siguen sus pasos. Abandonadles a sus ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Ellos, en verdad, se cuentan entre los perdidos en el Libro de Dios, el Omnisapiente, el Todosabio. Ahora, todos y cada uno de los clérigos chiitas se dedican a vilipendiar y denunciar al Verdadero desde sus púlpitos. ¡Dios Munífico! Dawlat Ábádí26 también ha seguido el ejemplo. Subió al púlpito y expresó lo que ha hecho llorar de angustia a la Tabla y lamentarse a la Pluma. Meditad sobre su conducta y la de Ashraf27 -que mi gloria y mi tierna misericordia sean sobre él-, e igualmente considerad a esos amados que se apresuraron al lugar del martirio en mi Nombre y dieron sus vidas en el sendero de Aquel que es el Deseo del mundo.

La Causa está manifiesta, brilla resplandeciente como el sol, pero las gentes se han convertido en velos para sí mismas. Rogamos a Dios que muníficamente les ayude a regresar a Él. Él es, en verdad, el Perdonador, el Misericordioso.

¡Oh gentes de Tár! Os enviamos saludos desde este lugar e imploramos a Dios -exaltado y bendito sea Él- que os dé de beber de la mano de su favor el vino escogido de la constancia. Verdaderamente Él es el Señor de Munificencia, el Generoso, el Todoalabado. Dejad a su suerte a los inmaduros del mundo, aquellos que están movidos por un deseo egoísta y se adhieren a los exponentes de la ociosa fantasía. Verdaderamente Él es vuestro Auxiliador y Socorredor. Él es, en verdad, potente para hacer cuanto desea. No hay otro Dios salvo Él, el Único, el Sin Par, el Poderoso, el Más Grande.

Que la gloria de nuestra presencia sea sobre aquellos que han dirigido sus rostros hacia la Aurora de Su Revelación y han admitido y reconocido lo que la Lengua de la prolación ha manifestado en el reino del conocimiento en este bendito, glorioso e incomparable Día.
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