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Abstract:
Teorías educativas recientes han validado académicamente el rol de las creencias, opiniones y emociones en el aprendizaje y la enseñanza, inclusive en las llamadas ciencias fácticas como las matemáticas.
Notes:
Author note: Doctor en pedagogía. Bahá'í peruano residente en Sidney, Australia.

From bahaidream.com.

Written in Spanish.

Filosofías y Analogías en Educación

by Boris Handal Morales

published in La Pluma del Conocimiento, 2
Comunidad Bahá'í del Perú, 2002
Los seres humanos han sido dotados con la capacidad de articular y producir conocimiento. Esta capacidad especial los ubica por encima de los otros reinos de la naturaleza tales como el mineral, vegetal o animal y descubrir las realidades del universo. Además del poder de la mente, los seres humanos tienen también la capacidad de discernir lo bueno de lo malo. Esta dimensión espiritual también pone a los seres humanos en la capacidad especial de desarrollar actividades destinadas a su bienestar personal y colectivo.

Los procesos del conocimiento (es decir, cognición), han sido asociados con el desarrollo de un variado rango de capacidades espirituales tales como justicia, voluntad para perseverar, interés, paciencia, confiabilidad, servicio y otros. La búsqueda de formas conocimiento a través del uso de técnicas de investigación, es en sí misma un atributo que puede ser comparado con otras cualidades espirituales. Bajo esta perspectiva, las técnicas de investigación en educación no son solamente herramientas para buscar conocimiento, sino también herramientas que ayudan al ser humano a lograr su completa realización como ser superior.

A fin de lograr su instinto natural para entender el mundo y su rededor, la gente hace uso de diferentes facultades tales como predecir, observar, inferir, interpretar o medir fenómenos. Una vez que el conocimiento es formalizado, éste toma la forma de una teoría. Las teorías se basan en presunciones y hechos sobre el mundo. Tenemos teorías de aprendizaje y enseñanza, una teoría de la relatividad, una teoría de números, una teoría del sistema planetario, etcétera. Los filósofos de la ciencia indican que las teorías emergen de procesos de acumulación, acomodación o reestructuración de nuevo conocimiento. Procesos de acumulación ocurren cuando las nuevas evidencias no son compatibles con los principios de una previamente establecida teoría. Procesos de acomodación ocurren cuando teorías existentes se mezclan con nuevas evidencias en una forma que chocan con previas presunciones teoréticas. Como resultado, una teoría asimila las nuevas evidencias bajo la condición de que cierta modificación de las presunciones teoréticas han de suceder. Alternativamente, dos diferentes teorías pueden coexistir bajo dos diferentes interpretaciones de las mismas evidencias. Muchas veces sucede que la teoría existente no puede resistir los nuevos desafíos y tiene que someterse a un proceso de completa reestructuración. Cuantas veces la historia ha atestiguado que teorías que eran popularmente aclamadas de repente colapsan para abrir nuevos terrenos. Brevemente, las teorías son vehículos para observar y describir el mundo y están basadas en presunciones que son susceptibles de ser cambiadas. Las teorías no son absolutas y tienen un carácter provisional.

Probablemente debido a sus no bien definidos parámetros, la educación como una disciplina ha sido interpretada por muchas pasajeras, desorganizadas y hasta contradictorias teorías de aprendizaje y enseñanza. Estas teorías educativas han rápidamente emergido, sobrevivido, coexistido para luego decaer. Cada una de estas teorías presentó su particular vista sobre el ser humano en la forma de metáforas y analogías. Las principales teorías en el último siglo XX incluyen, entre otras, el condicionamiento clásico, conductivismo, cognoscitivismo, y el constructivismo.

La teoría de condicionamiento clásico de Pavlov comparó al hombre con un perro a fin de explicar los procesos de estímulo-respuesta, mientras Skinner utilizó la analogía de una máquina desprovista de racionalidad que puede ser fácilmente manipulada. Piaget, probablemente influenciado por su educación como biólogo comparó al hombre a una planta y a su aparato asimilatorio. Otros sicólogos del aprendizaje compararon a los seres humanos a una computadora mientras que algunos de ellos explicaron el aprendizaje como la interacción de reacciones químicas y neurológicas que suceden en el cerebro. Aún el constructivismo, el cual constituye un paradigma más avanzado al considerar a los individuos como “seres que saben”, mantiene la creencia de que somos “animales sociales”.

En todos estos paradigmas, hay una aserción errónea de la naturaleza del ser humano, porque estos paradigmas muestran que nosotros estamos aun definidos por metáforas y analogías que son muy limitantes cuando definen al ser humano. Estas metáforas y analogías encadenan nuestra imaginación cuando queremos percibir un entendimiento más amplio del ser humano.

Estas diferentes concepciones del ser humano han tenido un profundo impacto en la manera como los educadores han desarrollado sus teorías de educación en la ultima centuria. Estas teorías están impregnadas de un materialista y muy restrictivo punto de vista del ser humano así como son sus métodos de investigación porque perros, plantas, máquinas, computadoras y reacciones fisiológicas responden evidentemente a leyes físicas. Estos sistemas de creencias están incorporados férreamente en el diseño e implementación de los programas educativos actuales. Más aún, las bases conceptuales de estas teorías seguirán teniendo un efecto pernicioso hasta que perspectivas alternativas basadas en principios espirituales no sea ampliamente discutidas e incorporadas.

Teorías educativas más recientes han validado académicamente el rol de creencias, opiniones y emociones en el aprendizaje y la enseñanza. Estas así llamadas variables afectivas tienen un efecto importante en la manera como la gente se desenvuelve en el aprendizaje. Al reconocer el valor de estas variables no-tangibles que operan dentro del individuo, aún en las llamadas ciencias fácticas como matemáticas y física, este cuerpo de investigación se ha acercado más al punto de vista bahá’í de educación. Sin embargo, esa literatura aún se queda corta en reconocer la esencia del problema, es decir, el reconocimiento del componente espiritual del ser humano y por consiguiente de su ilimitado potencial. Los principios espirituales y sociales instituidos por los profetas de Dios como Mahoma y Jesucristo prueban que estos Seres no fueron el producto de sus tiempos. Más aún, Sus enseñanzas revelaron que Ellos no reprodujeron o acomodaron un nuevo sistema sino, que contradictoriamente a la lógica humana, a pesar de su aparente inhabilidad en leer y escribir y de no haber atendido ninguna escuela, fundaron civilizaciones basadas en concepciones espirituales del ser humano.

¿Qué metáfora ofrece la Fe Bahá’í a estos educadores? Bahá’u’lláh, el fundador de la Fe Bahá’í, comenta sobre este asunto:

El hombre es el Talismán supremo. Sin embargo, la falta de educación apropiada le ha privado de aquello que inherentemente posee. Por una sola palabra procedente de la boca de Dios, fue llamado a existir; por una palabra más, fue guiado a reconocer la Fuente de su educación; por otra palabra aún, su posición y destino fueron asegurados. El Gran Ser dice: Considerad al hombre como una mina, rica en gemas de valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y permitir a la humanidad aprovechar de esto (Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, CXXII).

En breve, los seres humanos han sido dotados con una naturaleza dada por Dios la cual no es tomada en cuenta por las metodologías de investigación educativa de la actualidad. Esta naturaleza le permite articular una relación con Él y que también hace al ser humano diferente de otros seres en el reino mineral, vegetal o animal. La Educación es vista como un proceso lleno de significados para descubrir, pulir y mostrar esa naturaleza divina. Por tanto, los seres humanos no nacen desprovistos de cualidades, más aún, son extraordinariamente ricos y hay mucho más de lo que no sabemos porque esas capacidades están ocultas y las actuales metodologías de investigación son muy restrictivas. La carencia de esta perspectiva espiritual plantea la hipótesis de que nuestros actuales sistemas educativos des-educan más que educan.

Talismanes son objetos que se suponen tienen poderes ocultos que alteran las fuerzas de la naturaleza, traen buena suerte, tienen poderes curativos, alejan la maldad, y en general, hacen milagros. Muchas veces, gemas preciosas son asociadas a talismanes. La piedra filosofal la cual mucha gente creía podía convertir el metal en oro, era el talismán más buscado por los alquimistas de los tiempos antiguos. Esta figurativa descripción de los talismanes ciertamente nos lleva a una mas noble, fructífera y alentadora concepción del ser humano la cual debe ser necesariamente articulada en las actuales teorías y sistemas de aprendizaje y enseñanza.
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