Bahá'í Library Online
. . . .
.
>>   Bahá'í Writings Books
> add tags

Tablas de Baha'u'llah Reveladas despues del Kitab-i-Aqdas

by Bahá'u'lláh

previous chapter chapter 3 start page single page chapter 5 next chapter

Chapter 4

TARÁZÁT

Ornamentos

En mi Nombre, que permanece supremo sobre todos los nombres.

Al Señor de los nombres y Creador de los cielos le corresponden la alabanza y la gloria; a Él, las olas de cuyo océano de Revelación se agitan a los ojos de los pueblos del mundo. El Sol de Su Causa brilla a través de todos los velos y Su Palabra de afirmación se encuentra fuera del alcance de la negación. Ni el dominio del opresor ni la tiranía de los malvados han sido capaces de frustrar Su propósito. ¡Cuán glorificada es Su soberanía, cuán exaltado Su dominio! ¡Gran Dios! Aunque Sus signos han circundado al mundo y Sus pruebas y testimonios brillan y son tan manifiestos como la luz, no obstante, los ignorantes aparecen como negligentes; no, más bien, como rebeldes. Ojalá se hubiesen contentado con la oposición. Sin embargo, en todo momento conspiran para derribar el sagrado Árbol del Loto. Desde el amanecer de esta Revelación las personificaciones del egoísmo se han esforzado por extinguir la luz de la manifestación divina, recurriendo a la crueldad y a la opresión. Mas Dios, habiéndoles parado los pies, reveló esta Luz mediante su soberana autoridad y la protegió por medio de la fuerza de su poder hasta que cielo y tierra fueron iluminados por su brillo y resplandor. Alabado sea Él en toda circunstancia. Gloria sea a Ti, oh Señor del mundo y Deseo de las naciones; oh Tú, que Te has hecho manifiesto en el Más Grande Nombre, por medio del cual las perlas de sabiduría y prolación han surgido de las conchas del gran mar de tu conocimiento y los cielos de la revelación divina se han adornado con la luz de la aparición del Sol de tu semblante.

Yo Te suplico, por aquella Palabra mediante la cual tu prueba se perfeccionó entre tus criaturas y tu testimonio se cumplió entre tus siervos, que fortalezcas a tu pueblo en aquello por lo cual la faz de la Causa irradiará en tu dominio, las enseñas de tu poder se plantarán entre tus siervos y los pendones de tu guía se izarán en tus dominios.

¡Oh mi Señor! Tú les has visto adhiriéndose al cordón de tu merced y aferrándose al borde del manto de tu beneficencia. Ordena para ellos aquello que les acerque más a Ti y apártales de todo salvo de Ti. Te ruego, oh Tú, Rey de la existencia y Protector de lo visible e invisible, que conviertas a quienquiera se levante para servir a tu Causa en un mar que se mueve por tu deseo, en alguien que está encendido con el fuego de tu Árbol Sagrado, que brilla desde el horizonte del cielo de tu Voluntad. Verdaderamente Tú eres el Poderoso, a Quien no pueden debilitar ni el poder de todo el mundo ni la fuerza de las naciones. No hay Dios sino Tú, el Único, el Incomparable, el Protector, el que Subsiste por Sí Mismo.

¡Oh tú, que has libado el vino de mi prolación del cáliz de mi conocimiento! Estas sublimes palabras se oyeron hoy, provenientes del murmullo del divino Árbol del Loto que el Señor de los nombres plantó en el altísimo Paraíso con la mano del poder celestial:

EL PRIMER TARÁZ

y la primera refulgencia que ha amanecido desde el horizonte del Libro Madre es que el hombre debe conocer su propio ser y distinguir lo que conduce a la sublimidad o a la bajeza, a la gloria o a la humillación, a la riqueza o a la pobreza. Habiendo llegado a la etapa de la realización y alcanzado su madurez, el hombre necesita de la riqueza, y aquella riqueza que adquiere por medio de las artes y profesiones es plausible y digna de alabanza a juicio de los hombres de sabiduría, y especialmente lo es a los ojos de los siervos que se dedican a la educación del mundo y a la instrucción de sus pueblos. Ellos son, en verdad, los coperos de la vivificante agua del conocimiento y los guías del camino ideal. Dirigen a los pueblos del mundo hacia el sendero recto y les familiarizan con lo que conduce a la elevación y exaltación humanas. El sendero recto es aquel que lleva al hombre hacia la aurora de la percepción y hacia el lugar del amanecer del entendimiento verdadero y le guía hacia lo que será causa de gloria, honor y grandeza.

Abrigamos la esperanza de que, mediante la amorosa bondad del Todosabio, el Omnisciente, el polvo oscurecedor sea disipado y el poder de la percepción aumentado, para que los hombres puedan descubrir el propósito para el cual se les ha llamado a la existencia. En este día, todo lo que sirve para disminuir la ceguera y aumentar la visión es digno de consideración. Esta visión actúa como agente y guía del verdadero conocimiento. En verdad, en opinión de los sabios, la sutileza del entendimiento se debe a la agudeza de la visión. El pueblo de Bahá debe cumplir en todo momento con lo que es conveniente y decoroso, y exhortar a la gente en consecuencia.

EL SEGUNDO TARÁZ

es relacionarse con los seguidores de todas las religiones en un espíritu de amistad y compañerismo, para proclamar lo que manifestó el Orador del Sinaí y actuar con justicia en todos los asuntos.

Quienes se hallan dotados de sinceridad y lealtad deben relacionarse con todos los pueblos y razas de la tierra con alegría y esplendor, puesto que la relación con la gente ha promovido y continuará promoviendo la unidad y la concordia, las cuales, a su vez, conducen al mantenimiento del orden en el mundo y a la regeneración de las naciones. Benditos sean quienes se aferran al cordón de la amabilidad y la tierna misericordia y se hallan libres de animosidad y odio.

Este Agraviado exhorta a los pueblos del mundo a actuar con tolerancia y rectitud, que son dos luces en medio de la oscuridad del mundo y dos educadores para la instrucción de la humanidad. Felices quienes las hayan alcanzado y ¡ay de los negligentes!

EL TERCER TARÁZ

concierne al buen carácter. Un buen carácter es, en verdad, el mejor manto de Dios para los hombres. Con él adorna las sienes de sus amados. ¡Por mi vida! La luz de un buen carácter sobrepasa a la luz del sol y a su resplandor. Quienquiera lo haya alcanzado es considerado como una joya entre los hombres. La gloria y la elevación del mundo dependen necesariamente de ello. Un carácter bondadoso es un medio por el cual los hombres son guiados al Sendero Recto y son conducidos hacia el Gran Anuncio. Bienaventurado quien esté adornado con el carácter y los santos atributos del Concurso de lo Alto.

Os incumbe fijar vuestra mirada en todo momento en la justicia y en la equidad. En las Palabras Ocultas se ha revelado esta exaltada declaración de Nuestra Muy Augusta Pluma:

"¡Oh hijo del espíritu! Lo más amado de todo ante Mi vista es la Justicia; no te apartes de ella si Me deseas y no la descuides para que Yo pueda confiar en ti. Con su ayuda verás con tus propios ojos y no por los ojos de otros, y conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es Mi ofrenda a ti y el signo de Mi amorosa bondad. Tenla pues ante tus ojos." Aquellos que son justos e imparciales en sus juicios ocupan una sublime posición y poseen un rango exaltado. En estas almas brilla resplandeciente la luz de la piedad y la rectitud. Deseamos fervorosamente que los pueblos y países del mundo no sean privados del esplendor de estas dos luminarias.

EL CUARTO TARÁZ

concierne a la confiabilidad. Verdaderamente, ésta es la puerta de la seguridad para todos aquellos que moran en la tierra y un signo de gloria por parte del Todomisericordioso. El que participa de ella, en verdad ha participado de los tesoros de la riqueza y la prosperidad. La confiabilidad es el más grande portal que conduce a la tranquilidad y seguridad de la gente. En verdad, de ella ha dependido y depende la estabilidad de todo asunto. Todos los dominios del poder, de la grandeza y la riqueza están iluminados por su luz.

No hace mucho tiempo fueron reveladas estas sublimes palabras por la Pluma del Altísimo:

"Ahora te hablaremos de la confiabilidad y de su posición a juicio de Dios, tu Señor, Señor del Poderoso Trono. Cierto día Nos dirigimos a nuestra Isla Verde. A nuestra llegada, contemplamos sus arroyos que fluían, sus árboles exuberantes y la luz del sol jugando entre ellos. Volviendo nuestro rostro hacia la derecha, contemplamos lo que la pluma es incapaz de describir; tampoco puede explicar lo que el ojo del Señor de la Humanidad presenció en ese el más santificado, el más sublime Punto, en ese bendito y exaltadísimo Lugar. Volviéndonos luego hacia la izquierda, vimos a una de las Beldades del Muy Sublime Paraíso, de pie sobre un pilar de luz, llamando en voz alta y diciendo: '¡Oh moradores del cielo y de la tierra! Contemplad mi belleza y mi esplendor, mi revelación y mi refulgencia. ¡Por Dios, el Verdadero! Yo soy la Confiabilidad y la revelación y la belleza de la misma. Recompensaré a quienquiera se adhiera a mí, reconozca mi rango y posición y se aferre firmemente a mi borde. Yo soy el más grande ornamento del pueblo de Bahá y la vestidura de gloria para todos los que están en el reino de la creación. Yo soy el instrumento supremo para la prosperidad del mundo y el horizonte de la seguridad para todos los seres.' Así, hemos hecho descender para ti lo que hará acercarse a los hombres al Señor de la creación."

¡Oh pueblo de Bahá! La confiabilidad es, en verdad, el mejor de los atuendos para vuestras sienes y la más gloriosa corona para vuestras cabezas. Adheríos firmemente a ella por orden de Aquel que es el Ordenador, el Informado de Todo.

EL QUINTO TARÁZ

concierne a la protección y preservación de las posiciones de los siervos de Dios. No se debe ignorar la verdad de cualquier asunto, más bien se debe manifestar lo que es correcto y verdadero. El pueblo de Bahá no debe negar a ningún alma la recompensa que le corresponde; debe tratar a los artesanos con deferencia y, contrariamente a la gente de otros tiempos, no debería manchar su lengua con improperios.

En este Día el sol de la habilidad artesanal brilla sobre el horizonte del occidente y el río de las artes fluye desde el mar de esa región. Se debe hablar con imparcialidad y apreciar tal liberalidad. ¡Por la vida de Dios! La palabra "Equidad" brilla rutilante y resplandeciente como el sol. Rogamos a Dios para que muníficamente derrame su esplendor sobre todos. En verdad, Él es poderoso sobre todas las cosas, Él es quien acostumbra a contestar las oraciones de todos los hombres.

En estos días la confiabilidad y la sinceridad sufren amargamente en las garras de la falsedad, y la justicia se ve atormentada por el flagelo de la injusticia. El humo de la corrupción envuelve a todo el mundo de tal modo que nada puede verse en cualquier dirección que se mire excepto regimientos de soldados, y nada puede oírse desde ningún país, salvo el choque de las espadas. Rogamos a Dios, el Verdadero, que fortalezca a los que ejercen Su poder en aquello que rehabilitará al mundo y traerá tranquilidad a las naciones.

EL SEXTO TARÁZ

El conocimiento es uno de los maravillosos dones de Dios. Adquirirlo es responsabilidad de todos. Las artes y los medios materiales que se manifiestan en la actualidad se han logrado por virtud de Su conocimiento y Su sabiduría, que fueron revelados en Epístolas y Tablas mediante su Muy Exaltada Pluma, una Pluma de cuyo tesoro salen a la luz las perlas de la sabiduría y la prolación, así como las artes y los oficios del mundo.

En este Día los secretos de la tierra están desnudos a los ojos de los hombres. Las páginas de los periódicos de rápida aparición son, en verdad, el espejo del mundo. Ellos reflejan los hechos y quehaceres de los diversos pueblos y razas. Al mismo tiempo los reflejan y los dan a conocer. Son un espejo dotado de oído, vista y habla. Éste es un fenómeno asombroso y poderoso. Sin embargo, es responsabilidad de sus escritores purificarse de los impulsos de los deseos y pasiones malignas y ataviarse con la vestidura de la justicia y la equidad. Deben informarse todo lo posible sobre las situaciones y averiguar los hechos, y luego transcribirlos.

En lo concerniente a este Agraviado, la mayor parte de lo informado por los periódicos carece de verdad. Al lenguaje justo y a la veracidad, en virtud de su elevado rango y posición, se les considera como soles que brillan sobre el horizonte del conocimiento. Las olas que se levantan de este Océano están manifiestas a los ojos de los pueblos del mundo, y las efusiones de la Pluma de sabiduría y prolación son patentes en todas partes.

Se informó en la prensa que este Siervo había huido de la tierra de (r)á (Teherán) y se había dirigido a Iráq. ¡Dios munífico! Este Agraviado jamás se ha ocultado, ni siquiera un instante. Por el contrario, en todo momento ha permanecido firme y visible a los ojos de todos los hombres. Nunca Nos hemos retirado, y jamás buscaremos huir. En verdad, es la gente necia la que huye de nuestra presencia. Abandonamos nuestra patria acompañados por dos escoltas a caballo, que representaban a los honorables Gobiernos de Persia y Rusia, hasta que llegamos a Iráq en la plenitud de la gloria y el poder. ¡Alabado sea Dios! La Causa de la cual es Portador este Agraviado es tan alta como el cielo y brilla resplandeciente como el sol. El ocultamiento no tiene acceso a esta posición, ni hay ocasión alguna para el temor o el silencio.

Los misterios de la Resurrección y los acontecimientos de la Última Hora están claramente manifiestos, pero la gente está sumida en la negligencia y ha consentido que se le envuelva en velos. "Y cuando los mares hiervan... Y cuando las Escrituras sean desplegadas."6 ¡Por la rectitud de Dios! El Alba, en verdad, ha despuntado, la luz ha brillado y la noche se ha retirado. Felices los que comprenden. Felices quienes lo han logrado.

¡Glorificado sea Dios! La Pluma se encuentra perpleja con respecto a qué escribir y la Lengua se pregunta qué revelar. A pesar de los infortunios sin precedentes y tras soportar años de prisión, cautiverio y dolorosas pruebas, ahora percibimos que se han interpuesto velos aún más espesos que los que ya hemos rasgado, que obstruyen la visión y hacen que se oscurezca la luz del entendimiento. Por otra parte, observamos que las nuevas calumnias, que actualmente abundan, son mucho más maliciosas que las de antaño. ¡Oh pueblo del Bayán! Temed al Señor misericordioso. Pensad en la gente de tiempos pasados. ¿Cuáles fueron sus acciones y qué fruto obtuvieron? Todo lo que manifestaron ellos, excepto aquellos a quienes Dios bondadosamente protegió por medio de su poder, no fueron sino falacias, y todo lo que han hecho ha demostrado no tener ningún valor.

¡Juro por la vida de Aquel que es el Deseo del mundo! Si un hombre meditara en su corazón, libre de cualquier apego al mundo, se apresuraría hacia la Luz Más Grande y se limpiaría y purificaría del polvo de las vanas imaginaciones y del humo de la ociosa fantasía. ¿Qué pudo haber impulsado a errar a la gente del pasado, y quién los ha descarriado? Todavía rechazan la verdad, y se han vuelto hacia sus propios deseos egoístas. Este Agraviado llama en alta voz por amor a Dios. Quienquiera lo desee, que se vuelva hacia lo que Él dice; quienquiera lo desee, que se aparte de ello. Verdaderamente, Dios bien puede permitirse prescindir de todas las cosas, ya sean del pasado o del futuro.

¡Oh pueblo del Bayán! Hombres como Hádí Dawlat-Ábádí7 son los que, con turbante y báculo,8 han sido causa de oposición y de trabas y han afligido tan penosamente al pueblo con supersticiones que aun hoy esperan la aparición de una persona ficticia en un lugar ficticio. Estad advertidos, oh hombres de entendimiento.

¡Oh Hádí! Escucha la Voz de este Consejero digno de confianza: dirige tus pasos desde la izquierda hacia la derecha, es decir, abandona la ociosa fantasía y vuélvete hacia la certidumbre. No induzcas a la gente al error. La Luminaria divina brilla, su Causa está manifiesta y sus signos lo abarcan todo. Dirige tu rostro hacia Dios, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo. Renuncia a tu liderazgo por amor a Dios y deja al pueblo a su albedrío. Tú ignoras la verdad esencial, no estás familiarizado con ella.

¡Oh Hádí! En el sendero de Dios muestra una sola cara. Cuando estás en compañía de los infieles eres infiel, y con los piadosos eres piadoso. Reflexiona sobre las almas que han dado sus vidas y sus bienes en ese país, para que quizás estés advertido y despiertes del sueño. Medita: ¿Quién ha de ser preferido, aquel que protege su cuerpo, su vida y sus posesiones o aquel que lo entrega todo en el sendero de Dios? Juzga con rectitud y no seas de los injustos. Aférrate a la justicia y adhiérete a la equidad para que quizás así no utilices, por motivos egoístas, la religión como trampa, ni pases por alto la verdad por amor al oro. En verdad, tu iniquidad y la de quienes son como tú se ha vuelto tan lamentable que la Pluma de Gloria se vio impulsada a hacer estas observaciones. Teme a Dios. Aquel que anunció esta Revelación ha declarado: "Él proclamará en toda condición: 'Verdaderamente, verdaderamente Yo soy Dios; no hay Dios sino Yo, el que Ayuda en el Peligro, el que Subsiste por Sí Mismo.'" ¡Oh pueblo del Bayán! Se os ha prohibido entrar en contacto con los amados de Dios. ¿Por qué ha sido impuesta esta prohibición, y con qué propósito? Sed imparciales, os lo suplico por Dios, y no seáis de los negligentes. Para los dotados de perspicacia, y ante la más Grande Belleza, el objeto de esta prohibición es conocido y evidente; es para que nadie se entere de sus secretos y acciones.9

¡Oh Hádí! No has estado en nuestra compañía, por lo tanto ignoras la Causa. No actúes de acuerdo con tus ociosas imaginaciones. Aparte de esto, escudriña las Escrituras con tus propios ojos y medita sobre lo que ha pasado. Ten piedad de ti mismo y de los siervos de Dios y no seas causa de rebeldía como la gente de antaño. El sendero es inequívoco y la prueba es evidente. Cambia la injusticia en justicia y la falta de equidad en equidad. Abrigamos la esperanza de que los hálitos de la inspiración divina te fortalezcan y que a tu oído interno se le permita oír las benditas palabras: "Di, es Dios; a continuación, déjales que se entretengan con sus reparos."10 Tú has estado allí11 y le has visto.12 Ahora habla con imparcialidad. No tergiverses el asunto, ni para ti ni para la gente. Eres ignorante y al mismo tiempo estás mal informado. Escucha la voz de este Agraviado y apresúrate hacia el océano del conocimiento divino, para que quizás puedas adornarte con el ornamento de la comprensión y renunciar a todo excepto a Dios. Oye la Voz de este benevolente Consejero que llama en voz alta, descubierto y manifiesto, ante los rostros de los reyes y sus súbditos, y emplaza a todas y cada una de las personas del mundo ante Aquel que es el Señor de la Eternidad. Ésta es la Palabra desde cuyo horizonte el sol de la gracia infalible brilla resplandeciente.

¡Oh Hádí! Este Agraviado, libre de todo apego al mundo, se ha esforzado con el máximo empeño por extinguir el fuego de la animosidad y el odio que arde ferozmente en los corazones de los pueblos de la tierra. Concierne a toda persona justa y de mente imparcial dar gracias a Dios -exaltada sea su gloria- y levantarse a promover esta preclara Causa, para que el fuego se transforme en luz y el odio dé paso a la camaradería y al amor. ¡Juro por la rectitud de Dios! Éste es el único propósito de este Agraviado. De hecho, al proclamar esta Causa trascendental y al demostrar su Verdad, hemos soportado múltiples sufrimientos, infortunios y tribulaciones. Tú mismo serías testigo de lo que decimos, si pudieras hablar con imparcialidad. Verdaderamente Dios habla la verdad y muestra el camino. Él es el Fuerte, el Poderoso, el Munífico.

Que nuestra Gloria sea sobre el pueblo de Bahá, a quien ni la tiranía del opresor ni la dominación del agresor han podido apartar de Dios, el Señor de los mundos.
previous chapter chapter 3 start page single page chapter 5 next chapter
Back to:   Bahá'í Writings Books
Home Site Map Forum Links Copyright About Contact
.
. .