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Selección de los Escritos del Báb:
Compilado por el Departamento de Investigación de la Casa Universal de Justicia

by The Báb

translated by Habib Taherzadeh and Malihe Forghani.
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Chapter 3



3. EXTRACTOS DEL BAYÁN PERSA

Es mejor guiar a un alma que poseer todo que existe en la tierra, pues tanto tiempo como esa alma así guiada esté bajo la sombra del Árbol de Unidad Divina, ella y aquel que la guió serán ambos recipientes de la tierna merced de Dios, mientras que la posesión de bienes materiales cesará en el momento de la muerte. El sendero de la guía es un sendero de amor y compasión, no de fuerza y coacción. Este ha sido el método de Dios en el pasado, y continuará siéndolo en el futuro. A quien quiera El desea hace que entre bajo la sombra de su Merced. En verdad, El es el Protector Supremo, el Todogeneroso.
No hay paraíso más maravilloso para cualquier alma que el estar expuesto a la Manifestación de Dios en su Día, oír sus versos y creer en ellos, alcanzar su presencia, que no es sino la presencia de Dios, navegar en el mar del reino celestial de su complacencia, y tomar de los frutos escogidos de su Unidad divina. II, 16 59

Rinde culto a Dios de tal manera que aunque ello te condujera al fuego no se produjera alteración alguna en tu adoración, ni tampoco si tu recompensa fuera el paraíso. Así y sólo de esta forma debiera ser la adoración digna del único Dios verdadero. Si le rindieras culto por miedo, ese sería un acto impropio en la santificada corte de su presencia y no podría considerarse un acto ofrecido por ti a la unidad de su Ser. Y si el objeto de tu contemplación fuera el paraíso y Le adoraras abrigando una esperanza tal, harías de la creación de Dios su igual, a pesar del hecho de que los hombres aspiran al paraíso.
El infierno y el paraíso se inclinan ambos, postrándose ante Dios. Lo realmente digno de su Esencia es adorarle por El mismo, sin miedo al fuego ni esperanza en el paraíso.
A pesar de que cuando se rinde verdadero culto el adorador es liberado del fuego y entra dentro del paraíso de la complacencia de Dios, ese no debe ser el motivo de su acto. No obstante, el favor y la generosidad de Dios se reparten de acuerdo con las exigencias de su sabiduría inescrutable.
La oración más aceptable es aquella que se ofrece con la mayor espiritualidad y radiancia. Su prolongación no ha sido ni es apreciada por Dios. Cuanto más desprendida y pura sea la oración, más aceptable es en la presencia de Dios. VII, 19

El Día de la Resurrección es un día en el que el sol se levanta y se pone igual que cualquier otro día. ¡Cuán a menudo ha amanecido el Día de la Resurrección y las gentes del lugar donde ocurrió no se apercibieron del suceso! Aunque lo hubieran oído, no habrían creído; y por tanto no les fue comunicado.
Cuando apareció el Apóstol de Dios (Mahoma), El no les anunció a los infieles que la Resurrección se había producido, pues no podían soportar la noticia. Ese Día es, en verdad, un Día infinitamente poderoso, pues en él el Árbol Divino proclama desde la eternidad hasta la eternidad: "En verdad Yo soy Dios. No hay Dios salvo Yo". Aún así, aquellos que se encuentran velados creen que El es uno igual a ellos, e incluso se niegan a considerarle siquiera un creyente, aunque tal título se ha conferido eternamente, en el dominio de su Reino celestial, al más insignificante de los seguidores de su Dispensación anterior. Así, si la gente de los días del Apóstol de Dios Le hubieran considerado por lo menos como un creyente de su tiempo, ¿cómo habrían podido negarle el acceso a Su Sagrada Mansión (Ka'bah) durante siete años, mientras El se encontraba en la montaña? Del mismo modo, en esta Dispensación del Punto del Bayán, si la gente no hubiera rehusado otorgarle el nombre de creyente, ¿cómo iban a en carcelarle en esta montaña, sin darse cuenta de que la quintaesencia de la creencia debe su existencia a una palabra suya? Sus corazones están privados del poder de la verdadera comprensión y de este modo no pueden ver, mientras que aquellos que están dotados con los ojos del espíritu circulan cual polillas alrededor de la Luz de la Verdad hasta consumirse. Es por esta razón que se dice del Día de la Resurrección que es el más grande de todos los días y sin embargo es igual que cualquier otro día. VIII, 9

Para los creyentes en la Unidad Divina no hay paraíso más sublime que la obediencia a las ordenanzas de Dios y no hay, a los ojos de quienes han conocido a Dios y sus signos, infierno más cruel que la trasgresión de sus leyes y la opresión de otra alma, aunque sea en la medida de un grano de mostaza. En el Día de la Resurrección Dios juzgará, en verdad, a todos los hombres; y todos nosotros suplicamos su bendición. V, 19

Dios ama a quienes son puros. En el Bayán y a los ojos de Dios, ninguna otra cosa es más apreciada que la pureza y la limpieza inmaculada...
Dios, en la Dispensación del Bayán, no desea ver alma alguna privada de alegría y radiancia. El desea, en verdad, que en cualquier circunstancia, todos estén adornados con tal pureza, interior y exterior, que no puedan causar repugnancia ni siquiera a sí mismos, cuanto menos a los demás. V, 14

Considera de igual manera la manifestación del Punto del Bayán. Hay personas que cada noche se ocupan hasta la mañana en la adoración a Dios, y ni siquiera ahora, cuando la Estrella Matutina de la Verdad está alcanzando su cenit en el cielo de su Revelación, han abandonado sus alfombrillas para la oración. Si alguno de ellos oyera recitar los versos maravillosos de Dios exclamaría: "¿Por qué no me dejas hacer mis oraciones?" ¡Oh tú, que estás en vuelto por los velos! Si haces mención de Dios, ¿por qué consientes estar apartado de Aquél que ha encendido la lámpara de la adoración en tu corazón? Si El no hubiera revelado anteriormente el mandamiento de "Haz mención de Dios" 60 ¿qué es lo que te habría impulsado a adorar a Dios y hacia dónde dirigirías tu oración?
Sabe, de cierto, que únicamente cuando haces mención de Aquél a quien Dios hará manifiesto estás haciendo mención de Dios. De igual manera, sólo si escucharas los versos del Bayán y reconocieras su verdad, te beneficiarían los versos revelados de Dios. De otro modo, ¿qué provecho puedes sacar de ellos? Pues, aunque te postraras en adoración desde el principio de la vida hasta el final y emplearas tus días en el recuerdo de Dios, pero te negaras a creer en el Exponente de su Revelación para esta época, ¿crees que tus hechos te serían de algún provecho?
Por el contrario, si crees en El y Le reconoces con verdadero entendimiento y El dice: "He aceptado tu vida entera empleada en mi adoración", entonces es seguro que has estado adorándole fervientemente. Tu propósito en las acciones que realizas es que Dios las acepte generosamente; y la aceptación divina no puede en manera alguna obtenerse salvo mediante la aceptación de Aquel que es el Exponente de su Revelación. Por ejemplo, si el Apóstol de Dios -que las bendiciones divinas sean para El- aceptó cierta acción, en verdad Dios la aceptó; de no ser así, es que ha permanecido dentro de los deseos egoístas de la persona que la llevó a cabo, no llegando a alcanzar la presencia de Dios. De igual modo, cualquier acto aceptado por el Punto del Bayán es aceptado por Dios, puesto que el mundo contingente no tiene otro acceso a la presencia del Antiguo de los Días. Todo lo que es enviado viene por mediación del Exponente de su Revelación y todo lo que asciende, asciende al Exponente de su Revelación. VIII, 19

No hay duda de que el Todopoderoso Le ha enviado (al Báb) estos versos, igual que los envió al Apóstol de Dios. En verdad, no menos de cien mil versos similares a éstos han sido ya esparcidos entre la gente, por no mencionar sus Epístolas, sus Oraciones o sus sabios tratados filosóficos. El revela más de mil versos en el espacio de cinco horas. Recita versos a una velocidad acorde a la requerida por su amanuense para recogerlos por escrito. De esta forma, puede considerarse cuán vasto habría sido el volumen de escritos brotados de su pluma si desde el comienzo de esta Revelación hasta ahora se Le hubiera dejado libre.
Si sostenéis que estos versos no pueden por sí solos los considerarse una prueba, ojear las páginas del Corán. Si Dios ha establecido ahí otra evidencia que no sea la de los versos revelados para demostrar la validez de la manifestación profética de su Apóstol -que las bendiciones de Dios sean con El-, podéis entonces tener vuestras dudas respecto a El...
En relación a la suficiencia del Libro como una prueba, Dios ha revelado: "¿No les basta acaso con que Te hayamos enviado el Libro para que les sea recitado? En verdad, en esto se encierra una bendición y una advertencia para aquellos que creen" 61. Cuando Dios ha atestiguado que el Libro es testimonio suficiente, tal como se afirma en el texto, ¿cómo se puede discutir esta verdad diciendo que el Libro en sí mismo no es una prueba concluyente?...II, 1

Puesto que ese Día es un gran Día, sería dolorosamente triste que te identificaras con los creyentes. Pues los creyentes de ese Día son los habitantes del Paraíso, mientras que los infieles son los habitantes del infierno. Y ten por cierto que por Paraíso se entiende el reconocimiento y la sumisión a Aquel a quien Dios hará manifiesto, y por infierno la compañía de almas como las que no logren someterse a El o entregarse a su complacencia. En ese Día te considerarías morador del Paraíso y un verdadero creyente, mientras que en realidad estarías envuelto en velos y tu habitación sería el infierno más profundo, aunque tú mismo no te percatarías de ello.
Compara su manifestación con la del Punto del Corán. Cuán vasto el número de las Letras del Evangelio que Le esperaban ansiosamente y aún así, hasta cinco años después del momento de su declaración, ninguno se convirtió en morador del Paraíso, excepto el Comandante de los Fieles (Imán 'Alí), y aquellos que secretamente creyeron en El. Todos los de más fueron contados entre los moradores del infierno, aunque ellos se consideraban habitantes del Paraíso.
Contempla igualmente esta Revelación. Por medio de designios divinamente concebidos, la esencia de las personas ha sido activada y, hasta el día presente, trescientos trece discípulos han sido elegidos. En la región de Sád (Isfáhán), que externamente parece una gran ciudad, en cada rincón de cuyos seminarios hay un gran número de personas considera das como sabios y doctos, sólo un cernedor de trigo se invistió con el manto del discipulado cuando llegó la hora de que se manifestaran las esencias más profundas. Este es el misterio de lo que fue expresado por la familia del Profeta Mahoma -que la paz de Dios sea con ellos- en relación con esta Revelación, en el sentido de que los humillados serán exaltados y los exaltados serán humillados.
Igual ocurre con la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Entre aquellos a quienes nunca se les ocurriría que podrían merecer el desagrado de Dios y cuyos hechos piadosos sean considerados ejemplares por todos, habrá muchos que se convertirán en la personificación del más profundo de los infiernos, cuando no lleguen a abrazar su Causa; mientras que entre los siervos humildes, a quienes nadie otorgaría mérito alguno, grande es el número de los que serán honrados con la fe verdadera y a quienes el Manantial de generosidad investirá con el manto de la autoridad. Pues todo lo que se crea en la Fe de Dios, es creado mediante la fuerza de su Palabra. VIII, 14

En el tiempo de la manifestación del Apóstol de Dios, todos estaban esperándole ansiosamente, y sin embargo ya has oído cómo fue tratado en el momento de su aparición, a pesar del hecho de que si alguna vez Le contemplaban en sus sueños se enorgullecían de ello.
Igualmente en la manifestación del Punto del Bayán, las gentes se ponían de pie a la mención de su Nombre e imploraban fervientemente su venida día y noche, y si soñaban con El, se vanagloriaban de sus sueños; sin embargo, ahora que El se ha revelado investido con el testimonio más poderoso por el que es vindicada su propia religión y a pesar del número incalculable de personas que anticipan con deseo ardiente su llegada, están descansando cómodamente en sus hogares, después de haber escuchado sus versos, mientras que El está prisionero en este momento en la montaña de Mákú, solo y abandonado.
Cuidaos, oh pueblo del Bayán, no sea que llevéis a cabo acciones tales como derramar lágrimas por su causa día y noche, erguiros a la mención de su Nombre y, sin embargo, en este Día de fruición -un Día en que no sólo deberíais levantaros al oír su Nombre, sino buscar un camino que conduzca a la Personificación de ese Nombre- os priváis de su presencia, ocultos como detrás de un velo. VI, 15

En el tiempo de la manifestación de Aquél a quien Dios hará manifiesto todos deberían estar muy preparados en las enseñanzas del Bayán, para que ninguno de los seguidores se aferre externamente al Bayán, olvidando así su lealtad para con El. Si alguien actuare de esta forma, se le juzgará como "no creyente en Dios".
Juro por la Esencia sagrada de Dios: si todos los del Bayán se unieran para apoyar a Aquel quien Dios hará manifiesto en los días de su Revelación, ni una sola alma ni cosa alguna creada quedaría sobre la tierra sin alcanzar admisión en el Paraíso. Tened cuidado, pues el propósito total de la religión de Dios no es otro que el de apoyarle a El en el tiempo de su aparición, más que observar los preceptos ordenados en el Bayán. Sin embargo, si antes de que El se manifieste alguien quebranta los mandamientos, aunque sea sólo en la medida de un grano de cebada, habrá quebrantado su mandamiento.
Busca protección en Dios contra cualquier cosa que pueda desviarte de la Fuente de su Revelación y mantente firmemente asido a su Cordel: pues aquel que permanece firme en su obediencia, ha alcanzado y alcanzará la salvación en todos los mundos.
"Así es la gracia de Dios; El la otorga a quienquiera El desea. El es el Señor de gracia abundante". V, 5 62

Realizáis vuestras obras por amor a Dios desde el principio hasta el final de vuestras vidas y, sin embargo, ni uno solo de vuestros actos está dedicado a aquel que es la Manifestación de Dios, a quien se dirige toda buena acción. Si hubierais actuado de esa forma, no habríais sufrido tan penosamente en el Día de la Resurrección.
Mirad cuán grande es la Causa y, sin embargo, hasta qué punto está la gente envuelta en velos. Juro por la santificada Esencia de Dios que toda alabanza verdadera y acción ofrecida a Dios no es sino una alabanza y acción ofrecida a Aquel a quien Dios hará manifiesto.
No os engañéis a vosotros mismos pensando que estáis practicando la virtud por amor a Dios, cuando no es así. Pues si de verdad realizarais vuestras obras por Dios, las estaríais realizando por Aquel a quien Dios hará manifiesto y estaríais magnificando su Nombre. Los moradores de esta montaña, que están privados del verdadero entendimiento, pronuncian constantemente las palabras "No hay Dios salvo Dios"; pero, ¿qué beneficio les reporta eso? Reflexionad un poco, para que no quedéis excluidos, como detrás de un velo, de la vista de Aquél que es el Alba de la Revelación. VIII, 19

En todo tiempo y en todas condiciones Dios ha estado completamente independiente de sus criaturas. El ha albergado, y siempre albergará, el deseo de que todos los hombres puedan alcanzar sus jardines celestiales con el máximo amor, que nadie entristezca a otro ni siquiera por un momento y que todos moren en su cuna de protección y seguridad hasta el Día de la Resurrección, que marca el alba de la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto.
El Señor del universo jamás ha designado a un profeta ni ha enviado un Libro sin haber establecido su convenio con todos los hombres, apelando su aceptación de la próxima Revelación y del Libro siguiente; pues las efusiones de su bondad son incesantes e ilimitadas. VI, 16

¡Cuán ofuscados estáis, oh Mis criaturas! 63..., que, sin ningún derecho, Le habéis consignado en una montaña (Mákú), entre cuyos habitantes no se encuentra ninguno que sea digno de mención...
A su lado, es decir a mi lado, no hay nadie, excepto una de las Letras del Viviente de Mi Libro. En su presencia, que es mi presencia, no se encuentra en la noche una sola lámpara encendida. ¡Y sin embargo, en lugares de culto que en diversas medidas se dirigen hacia El, innumerables lámparas están brillando! Todo lo que hay en la tierra ha sido creado para El y todos participan gustosamente de sus dádivas y, sin embargo ¡se encuentran tan velados de El que hasta le niegan una lámpara!

En este Día, pues, Yo soy testigo ante mis criaturas, pues el testimonio de nadie salvo el mío propio ha sido ni será jamás digno de mención en mi presencia. Afirmo que no hay Paraíso más sublime para mis criaturas que el permanecer ante Mí y creer en mis sagradas palabras, mientras que ningún fuego infernal ha sido ni será jamás más cruel para ellos que el estar velados de la manifestación de mi exaltado Ser y no creer en mis palabras.
Vosotros podéis argüir: "¿Cómo habla por Nosotros?". ¿Acaso no habéis leído las palabras indecorosas que expresasteis en el pasado, como ha sido reflejado en el texto de mi Libro, sin sentiros —aún así— avergonzados? Habéis visto la verdad de mi Libro establecido de manera concluyente y hoy cada uno de vosotros profesa creencia en Mí por medio de ese Libro. No está lejano el día en que fácilmente comprenderéis que vuestra gloria descansa en vuestra creencia en estos sagrados versos. Hoy, sin embargo, cuando sólo la creencia en esta Fe os beneficia verdaderamente, os habéis privado de ella por cosas que os son desventajosas y que os dañarán, mientras que Aquel que es la Manifestación de mi Ser ha permanecido y por siempre permanecerá inmune a cualquier perjuicio, y cualquier daño aparecido o que aparezca recaerá eventualmente en vosotros mismos. II, 1

Cuán grande el número de personas conocedoras de todas las ciencias y sin embargo es su adhesión a la Palabra sagrada de Dios lo que determinará su fe, pues el fruto de toda ciencia no es sino el conocimiento de los preceptos divinos y la sumisión a su complacencia. II, 1

Ninguna cosa creada alcanzará jamás su paraíso a menos que aparezca en su mayor grado de perfección prescrito. Por ejemplo, este cristal representa el paraíso de la piedra de la que está compuesta su sustancia. De igual modo, existen varios niveles en el paraíso para el mismo cristal... Mientras era piedra no tenía valor, pero si alcanza la excelencia del rubí una potencialidad que está latente en ella— ¿cuántos quilates valdrá? Considera de igual forma todas las cosas creadas.
Sin embargo, en el caso del hombre la posición más elevada se alcanza mediante la fe en Dios en cada Dispensación y la aceptación de lo revelado por El, y no mediante la sabiduría; pues en todas las naciones hay hombres sabios que dominan diversas ciencias. Tampoco se alcanza mediante las riquezas materiales, pues es igualmente evidente que entre las distintas clases de cada país existen personas que poseen riquezas. Lo mismo ocurre con otros bienes transitorios.
El verdadero conocimiento, por lo tanto, consiste en el conocimiento de Dios y esto no es nada salvo el reconocimiento de su Manifestación en cada Dispensación. No existe tampoco riqueza alguna salvo la pobreza en todo menos en Dios y el desapego a todo lo que no sea El —estado que sólo puede alcanzarse cuando se demuestra hacia Aquél que es el Amanecer de su Revelación—. Esto no significa, sin embargo, que uno no deba glorificar Revelaciones anteriores. De ninguna manera sería ello aceptable, considerando que es el deber de todo hombre, al alcanzar la edad de 19 años, dar gracias por el día en que fue concebido en la forma de un embrión. Pues, de no haber sido por la existencia del embrión, ¿cómo habría podido llegar a su estado presente? De igual forma, de no haber sido por la religión enseñada por Adán, esta Fe no habría podido llegar a su posición actual. Considera análogamente el desarrollo de la Fe de Dios hasta el fin que no tiene fin. V, 4

Mil doscientos setenta años han transcurrido desde la declaración de Mahoma y cada año innumerables personas han circulado alrededor de la Casa de Dios (La Meca). En el último año de este período, Aquel que es en Sí mismo el Fundador de la Casa fue allí en peregrinaje. ¡Dios Mío! Había allí un enorme número de peregrinos de todas las sectas. Y, sin embargo, nadie Le reconoció, aunque El les reconoció uno por uno —almas asidas fuertemente de la mano de su anterior mandato. La única persona que Le re conoció y realizó el peregrinaje con El es aquél a cuyo alrededor circundan ocho Vahids 64, en quien Dios se ha gloriado ante el Concurso de lo Alto por virtud de su absoluto desprendimiento y por estar completamente entregado a la voluntad de Dios. Lo cual no significa que fuera convertido en el objeto de algún favor especial. No, pues éste es un favor que Dios ha derramado sobre todos los hombres, aunque ellos han preferido privarse de él. Durante el primer año de esta Revelación, el Comentario al Sura de José había sido ampliamente distribuido. No obstante, cuando la gente se apercibió de que no surgían seguidores, dudaron en aceptarlo; y, sin embargo nunca se le ocurrió pensar que el mismo Corán, hoy objeto de la fidelidad de innumerables almas, fue revelado en el centro del corazón del mundo árabe, y aún así, aparentemente, por un espacio no inferior a siete años nadie reconoció su verdad, excepto el Comandante de los Fieles (Imán 'Alí) —que la paz de Dios sea con El— quien, respondiendo a las pruebas concluyentes presentadas por el supremo Testimonio de Dios, reconoció la Verdad y no fijó sus ojos en los demás. Así pues, en el Día de la Resurrección Dios juzgará a cada cual según su entendimiento y no según su imitación de los pasos de otros. Cuán a menudo una persona, al oír los versos sagrados se inclinaba humildemente y abrazaba la Verdad, mientras que no lo hacía así su maestro. Por consiguiente, cada individuo debe hacerse cargo de su propia responsabilidad y no dejar que otros la lleven en su lugar. Cuando aparezca Aquel a quien Dios hará manifiesto, los más distinguidos de entre los sabios y las personas más humildes serán juzga dos por igual. Cuántas veces ha ocurrido que las personas más insignificantes han reconocido la verdad, mientras que los más sabios han permanecido en vueltos en velos. De esta forma ocurre que en cada Dispensación algunas personas caen en el fuego, por seguir los pasos de los demás. IV, 18

Es mejor para una persona copiar tan sólo uno de sus versos que transcribir el Bayán completo y todos los libros escritos en la Dispensación del Bayán. Pues todo será puesto de lado, excepto sus Escrituras, que permanecerán hasta la Revelación siguiente. Y si alguien inscribiera con verdadera fe tan solo una de las letras de esa Revelación, su recompensa sería mayor que si hubiera registrado todas las Escrituras celestiales del pasado y todo lo que se ha escrito en Dispensaciones anteriores. Continúa de este modo ascendiendo por una Revelación tras otra, sabiendo que tu progreso en el Conocimiento de Dios jamás tendrá fin, al igual que no puede tener principio. VII, 13

¡Oh pueblo del Bayán! Estad alertas; pues en el Día de la Resurrección ninguno hallará refugio al que huir. El aparecerá de repente y juzgará según Le plazca. Si es su deseo, hará que los humillados sean exaltados y que los exaltados sean humillados, igual que hizo en el Bayán, ¡si tan sólo pudierais entender! Y nadie más que El puede hacer esto. Cualquier cosa que El ordene será cumplida y nada quedará sin cumplimiento. VII, 9

Como quiera que todos los hombres han surgido de la sombra de los signos de su Divinidad y Señorío, tienden siempre a seguir el camino de la elevación y la majestad. Y puesto que carecen de discernimiento para reconocer a su Bienamado, fracasan en su deber de manifestar modestia y humildad hacia El. Sin embargo, desde el comienzo hasta el final de sus vidas y de acuerdo con las leyes establecidas en la religión anterior, rinden culto a Dios, Le adoran con piedad, se inclinan ante su divina Realidad y muestran sumisión ante su exaltada Esencia. No obstante, a la hora de su manifestación, vuelven la mirada hacia sí mismos y se privan de El, considerándole ignorantemente como a un igual. Lejos de la Gloria de Dios se halla tal comparación. En verdad ese augusto Ser se asemeja al sol físico, Sus versos son como sus rayos y todos los creyentes, si verdadera mente creen en El, son como espejos en los que ese sol se refleja. La luz de éstos es, pues, un mero reflejo. VII, 15

Oh pueblo del Bayán! Si creéis en Aquel a quien Dios hará manifiesto, lo hacéis en vuestro propio beneficio. El ha sido y por siempre seguirá siendo independiente de todos los hombres. Si colocarais, por ejemplo, innumerables espejos ante el sol, todos lo reflejarían y producirían imágenes de si mismo, aun que el sol es por sí mismo absolutamente independiente de la existencia de los espejos y de los soles que éstos reproducen. Análoga relación existe entre los seres contingentes y la manifestación del Ser Eterno...
Hoy en día no menos de 70.000 personas peregrinan cada año a la Casa de Dios, cumpliendo con el mandamiento del Apóstol de Dios; mientras que Aquel que estableció esta Ley se refugió durante siete años en las montañas de La Meca. Y ello a pesar de que quien prescribió este mandamiento es muy superior al mandamiento mismo. Por lo tanto todas estas gentes que ahora van de peregrinaje no lo hacen con verdadero entendimiento, pues, de ser así, en este Día de su regreso —que es mayor que su Dispensación anterior— habrían seguido su mandato. Sin embargo, mira ahora lo que ha sucedido. Las personas que profesan creencia en su religión anterior, quienes durante el día y la noche se inclinan para adorar su Nombre, Le han confinado a un lugar en la montaña, mientras que cada tino de ellos se consideraría honrado de alcanzar su reconocimiento. VII, 15

La razón por la que se ha ordenado aislamiento en los momentos de oración es ésta: que podáis dedicar vuestra mayor atención al recuerdo de Dios, que vuestro corazón pueda estar en todo instante animado por su Espíritu y que no estéis apartados como por un velo de vuestro Bienamado. No dejéis que vuestra lengua ofrezca una alabanza a Dios de palabra, mientras que vuestro corazón no esté armonizado con la exaltada Cumbre de Gloria y el Punto Focal de comunión. De esta forma, si tenéis la ventura de vivir en el Día de la Resurrección, el espejo de vuestro corazón estará dirigido hacia Aquel que es el Lucero del Alba de la Verdad y tan pronto aparezca el esplendor de su luz se reflejará en vuestro corazón. Pues El es la Fuente de todo bien y hacia El vuelven todas las cosas. Pero si apareciera mientras os habéis vuelto hacia vosotros mismos en meditación, ello no os beneficiará, a menos que mencionéis su Nombre con palabras que El ha revelado. Pues en la Revelación venidera será El el Recuerdo de Dios, mientras que las devociones que estáis ofreciendo actualmente han sido prescritas por el Punto del Bayán y Aquel que brillará con resplandor en el Día de la Resurrección es la Revelación de la realidad íntima encerrada en el Punto del Bayán —una Revelación más poderosa, inmensurablemente más poderosa, que la que la ha precedido. IX, 4

Es bueno que el siervo de Dios, después de cada oración, suplique a Dios para que El otorgue su merced y perdón a sus padres. Entonces la voz de Dios se elevará: "¡Mil veces mil de lo que has pedido para tus padres será tu recompensa!" Bendito es aquel que recuerda a sus padres al comulgar con Dios. En verdad, no hay Dios sino El, el Poderoso, el Bienamado. VIII, 16

Puesto que esta estructura física es el trono del templo interno, todo lo que le ocurre a aquel es sentido por éste. En realidad es el templo interior del cuerpo, y no el cuerpo mismo, lo que se deleita en la alegría o se entristece por la pena. Como este cuerpo físico es el trono en el que se apoya el templo interior, Dios .ha ordenado que el cuerpo se preserve en la medida de lo posible, para que no se experimente nada que cause repugnancia. El templo interior contempla su forma exterior, que es su trono. De esta forma, si éste es respetado, aquél es objeto del mismo respeto, y viceversa.
Así pues, se ha ordenado que el cuerpo del muerto sea tratado con el máximo honor y respeto. V, 12

Si a la hora de la aparición de Aquel a quien Dios hará manifiesto realizaras tus obras por amor al Punto del Bayán, éstas se considerarán hechas por amor a otro ajeno a Dios, pues en ese Día el Punto del Bayán no será otro que Aquél a Quien Dios hará manifiesto...
Es por esta razón que al principio de cada Dispensación una gran multitud de personas que creen sinceramente que sus actos están dedicados a Dios se pierden y son consideradas infieles, y no se aperciben de ello, excepto aquellos a quienes El guía por su voluntad.
Es mejor para una persona guiar a una sola alma que poseer todo lo que existe entre el este y el oeste. De la misma forma, es mejor la guía para aquél que es guiado que todas las cosas que existen sobre la tierra, pues mediante esta guía tendrá, después de su muerte, acceso al Paraíso, mientras que mediante la posesión de los bienes del mundo terrenal, recibirá su merecido. Así pues, Dios desea que todos los hombres sean rectamente guiados mediante la potencia de las Palabras de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Sin embargo, los orgullosos no permitirán que se les guíe. Permanecerán alejados de la Verdad, algunos debido a su sabiduría, otros a causa de su gloria y poderío, y aún otros por razones propias, ninguna de las cuales les servirá a la hora de la muerte.
Tened buen cuidado para que podáis todos, bajo la dirección de Aquel que es la Fuente de Guía Divina, dirigir debidamente vuestros pasos sobre el Puente, que es más afilado que la espada y más estrecho que un cabello, para que aquello que has realizado por amor a Dios desde el comienzo hasta el final de tu vida no se convierta, repentinamente y sin que tú mismo te des cuenta, en acciones inaceptables a los ojos de Dios. En verdad, Dios guía a quien El desea al camino de la absoluta certeza. VII, 2

Todo el mundo está esperando ansiosamente su aparición y, sin embargo, debido a que sus ojos espirituales no están dirigidos hacia El, su sufrimiento es inevitable. En el caso del Apóstol de Dios —que las bendiciones de Dios descansen sobre El—, antes de la revelación del Corán todos fueron testigos de su merced y nobles virtudes. Fijaos luego, después de la revelación del Corán. ¡Qué infames los insultos que le fueron lanzados! A tal punto que la pluma se avergüenza de recogerlos. Considerad igualmente el Punto del Bayán. Su comportamiento anterior a la declaración de su misión es claramente manifiesto para aquellos que le conocieron. Ahora, después de su manifestación, no obstante haber revelado hasta el momento presente no menos de quinientos mil versos sobre temas distintos, mirad qué calumnias se le lanzan, tan infames que la pluma se sobrecoge de vergüenza a su mención. Sin embargo, si todos los hombres observaran las ordenanzas de Dios, ninguna aflicción abrumaría a este Árbol celestial. VI, 11

Los actos de Aquel a quien Dios hará manifiesto son como el sol, mientras que las obras de los hombres, con tal de que se ajusten a la complacencia de Dios, se asemejan a las estrellas o la luna... De este modo si los seguidores del Bayán observan los preceptos de Aquél a quien Dios hará manifiesto en el momento de su aparición, considerándose a sí mismos y sus obras como estrellas expuestas a la luz del sol, habrán recogido entonces los frutos de su existencia; de otro modo no les será aplicable el título de "estrella". Este se aplicará, por el contrario, a aquellos que verdaderamente creen en El, aquellos cuya luz palidece hasta la insignificancia durante el día y brillan con esplendor durante la noche.
Tal es el fruto de este mandato, si alguien lo observa en el Día de la Resurrección. Esta es la esencia de toda sabiduría y de toda acción justa, si pudierais comprenderlo. De haber estado los hombres atentos a este principio, ningún Exponente de Revelación Divina les hubiera considerado seres sin valor, al inicio de cualquier Dispensación. Pero el hecho es que durante la noche cada uno percibe la luz que él mismo proyecta, según su propia capacidad, olvidando de que al romper el alba esta luz se desvanecerá, reduciéndose a la nada ante el brillo cegador del sol.
La luz de los hombres del mundo es su conocimiento y su expresión; mientras que el brillo reflejado por los gloriosos hechos de Aquél a quien Dios hará manifiesto son sus Palabras, mediante cuya potencia El domina por completo al mundo de la existencia, lo somete a su propia autoridad vinculándolo A sí mismo y proclama como Portavoz de Dios -exaltado y glorificado sea-, y Fuente de Su luz divina: "En verdad, en verdad, Yo soy Dios y no existe Dios salvo Yo; en verdad, todos excepto Yo Mismo son Mis criaturas. Di; ¡Oh criaturas!, a Mí sólo debéis, pues temer". VIII, 1

Ten por cierto que en el Bayán la purificación está considerada como el medio más aceptable para lograr el acercamiento a Dios y la más meritoria de las acciones. Así pues, limpia tus oídos para que no puedas oír otra mención que la de Dios, y purifica tu vista para que no contemple a otro salvo a Dios, y tu conciencia para que no perciba cosa alguna excepto a Dios, y tu lengua para que no proclame nada salvo a Dios, tu conocimiento para que no comprenda nada salvo a Dios, y tu corazón para que no guarde otro deseo que no sea el de Dios, y purifica igualmente tus actos y tus propósitos para que puedas nutrirte en el paraíso del amor puro y puedas quizás llegar a la presencia de Aquel a quien Dios hará manifiesto, adornado con una pureza que El aprecia en sumo grado, y estés libre de cualquiera que se haya alejado de El y no Le apoye. De esta forma manifestarás una pureza que te beneficiará.
Sabe que todo oído que atiende a sus Palabras con fe verdadera será inmune al fuego. Así, el creyente, mediante su reconocimiento de El, apreciará el carácter trascendente de sus Palabras celestiales, con toda sinceridad Le elegirá por encima de otros y se negará a mostrar su afecto hacia los que no creen en El. Todo lo que uno gana en la vida venidera no es sino el fruto de esta fe. Verdaderamente, cualquier hombre que dirija su atención a sus Palabras con fe sincera merecerá el Paraíso y aquel cuya conciencia sea testigo fiel de sus Palabras tendrá su morada en el Paraíso, donde llegará hasta el éxtasis en su alabanza y glorificación de Dios, el Eterno Morador, cuyas revelaciones de gloria no tienen fin, y los alientos revivificantes de cuya santidad no cesan jamás. Toda mano que escriba sus Palabras con verdadera fe será colmada por Dios, en este mundo y en el venidero, con tesoros de elevado valor; y todo corazón que deposite sus Palabras en la memoria, si es el de un creyente, Dios hará que se llene con su amor; y todo pecho que albergue el amor de sus Palabras y manifieste en sí mismo los signos de fe verdadera a la mención de su Nombre y ejemplifique las palabras "sus corazones se estremecen de temor a la mención de Dios" 65, se convertirá en el objeto de las miradas del favor divino y será altamente glorificado por Dios en el Día de la Resurrección. IX, 10

Si ocurriera que en el tiempo de la aparición de Aquél a quien Dios hará manifiesto todos los habitantes de la tierra atestiguaran alguna cosa que El atestiguara de manera distinta, su testimonio sería como el sol, mientras que el de ellos sería como una imagen falsa producida por un espejo que no está dirigido hacia el sol. Pues, de no ser así, el testimonio de los hombres habría sido un fiel reflejo de su testimonio.
Juro por la Esencia más sagrada de Dios que un solo verso de las Palabras pronunciadas por El es más sublime que las palabras expresadas por todos los que moran en el cielo y en la tierra. Aún es más, pido perdón por hacer esta comparación. ¿Cómo podrían compararse los reflejos del sol en el espejo con los maravillosos rayos del sol en el cielo visible? Aquellos no tienen valor alguno, mientras que la estación de éstos, por la justicia de Dios -magnificado y santificado sea su Nombre- es la de la Realidad de las cosas...
Si en el Día de su Manifestación algún rey hiciera mención de su propia soberanía, ello equivaldría a que el espejo desafiara al sol, diciendo: "La luz está en mí". Lo mismo será si un hombre sabio pretendiera ser en ese Día el exponente de sabiduría, o si uno que poseyera riquezas expusiera su tesoro, o si el poderoso declarara su propia autoridad, o si el que gozara de grandeza mostrara su gloria. No, tales hombres se convertirían en el objeto del escarnio de sus semejantes, y ¡cómo serían juzgados por Aquél que es el Sol de la Verdad! III, 12

No está permitido preguntar a Aquél a quien Dios hará manifiesto, sino aquellas preguntas que sean dignas de El. Pues su estado es el de la Esencia de la Revelación divina... Cualquier muestra de generosidad evidenciada en el mundo no es sino una imagen de su generosidad; y todas las cosas deben su existencia a su Ser... El Bayán es, desde el principio hasta el final, el repositorio de todos sus atributos y el depositario tanto de su fuego como de su luz. Si alguien deseara preguntar, puede hacerlo únicamente por escrito, para que pueda obtener una comprensión amplia de su respuesta escrita y para que ésta pueda servir como un signo de su Amado. No obstante, que nadie inquiera algo que pueda ser indigno de su elevada estación. Por ejemplo, si alguien preguntara a un comerciante de rubíes el precio de la paja, cuán ignorante e indigno sería igualmente inaceptables serían en su presencia las preguntas de las personas de rango elevado en este mundo, excepto aquellas palabras que El mismo pronuncie sobre Sí mismo en el Día de su manifestación.
Parece que veo a aquellos que, animados por sus propias falsas concepciones, Le escriben preguntándole acerca de lo que ha sido revelado en el Bayán; y El les contesta con palabras no de Sí mismo sino divinamente inspiradas, diciendo: "El verdad, en verdad, Yo soy Dios; no hay Dios salvo Yo. Yo he traído a la existencia todas las cosas creadas, Yo he hecho aparecer Mensajeros divinos en el pasado y Les he enviado Libros. Cuidaos de no adorar a nadie salvo a Dios, quien es mi Señor y vuestro Señor. Esta es, en realidad, la verdad indiscutible. Para Mí, sin embargo, será igual; si creéis en Mí, hacéis bien a vuestras propias almas, y si no creéis en Mí, ni en lo que Dios Me ha revelado, os condenaréis a vosotros mismos a la privación. Pues, en verdad he sido hasta ahora independiente de vosotros y en adelante seguiré siéndolo. Por lo tanto, os incumbe ayudaros a vosotros mismos y creer en los Versos por Mí revelados, ¡Oh vosotros, criaturas de Dios!". III, 13

El Bayán constituirá la balanza infalible de Dios hasta el Día de la Resurrección, que es el Día de Aquel a quien Dios hará manifiesto. Quienquiera actúe en conformidad con lo que ahí se ha revelado morará en el Paraíso, bajo la sombra de su afirmación y, en la presencia de Dios, será contado entre las Letras más sublimes; pero quienquiera se desvía, aunque sólo sea en la medida de la punta de un grano de cebada, será destinado al fuego y agrupado junto a aquellos que se encuentran bajo la sombra de la negación. Esta verdad ha sido puesta de manifiesto igualmente en el Corán, donde en numerosas ocasiones Dios ha establecido que quienquiera juzgue de forma contraria a las leyes establecidas por El, será considerado un infiel...
Cuán pocos son en estos días los que obran según las normas establecidas en el Corán. No, no se encuentran en ninguna parte, excepto aquellos que Dios ha querido. Sin embargo, aunque existiera tal persona, sus justas acciones no le servirían de nada, si no siguiera las normas reveladas en el Bayán, de la misma forma que las obras caritativas de los monjes cristianos no les sirvieron de nada, puesto que, en el tiempo de la manifestación del Apóstol de Dios -que las bendiciones de Dios sean con El- se con tentaron con las normas establecidas en el Evangelio.
De haberse observado verdaderamente la norma divina establecida en el Corán, no se habrían pronunciado juicios adversos contra Aquel que es el Árbol de la Verdad divina. Tal como ha sido revelado: "Casi podrían dividirse los cielos, hendirse la tierra y caer en pedazos las montañas" 66. Y, sin embargo, ¡cuánto más duros que las montañas deben ser sus corazones para haber permanecido insensibles! En verdad, no hay paraíso más glorioso a los ojos de Dios que la obtención de su complacencia. II, 6

El único Dios verdadero puede compararse al sol y el creyente a un espejo. Tan pronto se coloca el espejo ante el Sol, refleja su luz. El no creyente puede igualarse a una piedra. Por mucho tiempo que se exponga a los rayos del sol, no puede reflejarlo. Así el primero ofrece su vida como un sacrificio, mientras que todo lo que obra el segundo se vuelve en contra de Dios. En verdad, si Dios lo desea, puede convertir la piedra en un espejo, pero la persona misma está satisfecha con su condición. Si hubiera querido transformarse en cristal, Dios habría hecho que adquiriera la forma del mismo. Pues en ese Día cualquier razón que intervenga para que el creyente crea en El estará igualmente a la disposición del no creyente. Pero cuando éste quiere permanecer envuelto en velos, esa misma razón se convierte en la causa de su ceguera. Así pues, tal como hoy es evidente, aquellos que han dirigido sus rostros hacia Dios, el Verdadero, han creído en El gracias al Bayán, mientras que aquellos que están envueltos en velos se encuentran privados igualmente por causa del Bayán. VI, 4

Juro por la Esencia más sagrada de Dios -alabado y glorificado sea- que, en el Día de la aparición de Aquel a quien Dios hará manifiesto, mil lecturas atentas del Bayán no podrán igualar la lectura de un solo verso de los que serán revelados por Aquél a quien Dios hará manifiesto.
Medita durante un momento y observa que todo en el Islam tiene su raíz primera y eventual en el Libro de Dios. Considera igualmente el Día de la Revelación de Aquél a quien Dios hará manifiesto, Aquél en Cuya mano se encuentra el origen de las pruebas, y no dejes que consideraciones falsas te priven de El, puesto que El está inmensurablemente por encima de aquéllas, en tanto que toda prueba proviene del Libro de Dios que es en Sí mismo el testimonio supremo, pues todos los hombres son incapaces de producir algo igual. Aunque fueran miríadas de hombres sabios, versados en lógica, gramática, leyes, jurisprudencia y ciencias similares, los que se apartaran del Libro de Dios, aún así serían considerados infieles. Así pues, el fruto se encuentra dentro del supremo testimonio mismo y no en las cosas derivadas de él. Y ten por cierto que cada letra revelada en el Bayán tiene el único propósito de evocar su misión a Aquél a quien Dios hará manifiesto, pues es El quien ha revelado el Bayán antes de su propia manifestación. V, 8

En esta Revelación el Señor del Universo ha querido derramar sus palabras poderosas y signos esplendorosos sobre el Punto del Bayán y ha destinado que sea su testimonio singular para todas las cosas creadas. Aunque todos los seres que habitan en la tierra se unieran serían incapaces de producir un solo verso como los que Dios ha hecho emanar de la lengua del Punto del Bayán. En verdad, si cualquier criatura viviente se detuviera a meditar comprendería sin lugar a dudas que esos versos no son producto del hombre, sino que deben ser atribuidos únicamente a Dios, el Único, el Incomparable, quien hace que emanen de la lengua de quienquiera El desea y que no han sido ni serán jamás revelados sino a través del Punto Focal de la Voluntad Primera de Dios. Es mediante sus dispensaciones que se levantan Mensajeros y son enviados Libros celestiales. Si los seres humanos hubieren sido capaces de realizar tal hazaña, sin duda habría alguno que hubiera producido por lo menos un verso durante el período de 1278 años que han transcurrido desde la revelación del Corán hasta la del Bayán. Sin embargo, todos los hombres han demostrado ser impotentes y han fracasado por completo en hacerlo, aunque intentaron con toda la vehemencia de su fuerza apagar la llama de la Palabra de Dios. II, 1

Tu ves cuan vasto es el número de personas que van a la Meca cada año en viaje de peregrinación y se entregan a la oración, mientras que Aquél a través de cuya Palabra la Ka'bah (el santuario de la Meca) ha sido convertido en el objeto de adoración está abandonado en esta montaña. El no es sino el Apóstol de Dios en persona, pues la Revelación de Dios puede compararse al sol. A pesar de los innumerables amaneceres, no existe más que un único sol y de él depende la vida de todas las cosas. Es claro y evidente que el objeto de todas las Dispensaciones pasadas ha sido preparar el camino para el advenimiento de Mahoma, el Apóstol de Dios. Estas, incluyendo la Disposición Mahometana, han tenido a su vez como objetivo la Revelación proclamada por el Qá'im. De la misma forma, el propósito que anima a esta Revelación, así como a todas las que la precedieron, ha sido anunciar el advenimiento de la Fe de Aquél a Quien Dios hará manifiesto. Y esta Fe -la Fe de aquél a quien Dios hará manifiesto-, a su vez, junto con todas las Revelaciones anteriores a ella, tienen como objeto la Manifestación destinada a sucederla. Y esta última, no siendo menos que las Revelaciones que la precedieron, prepara el camino para la Revelación que la seguirá después. El proceso del amanecer y el ocaso del Sol de la Verdad -proceso que no ha tenido principio y no tendrá jamás fin- continuará, así pues, indefinidamente.
Bienaventurado aquél que, en cada Dispensación reconoce el Propósito de Dios para esa Dispensación y no se priva de ello volviendo su mirada hacia las cosas del pasado. IV, 12

La esencia de este capítulo es que lo que se entiende por el Día de la Resurrección es el Día de la aparición del Árbol de la Realidad divina, pero no parece que ninguno de los seguidores de la rama Shí'ih del Islam hayan entendido el significado del Día de la Resurrección. Más bien han imaginado vanamente algo que para Dios no tiene realidad alguna. A juicio de Dios y de acuerdo con quienes están versados en los misterios divinos, lo que se entiende por el Día de la Resurrección es esto: que desde el momento de la aparición de Aquél que es el Árbol de la Realidad divina, en cualquier época y bajo cualquier nombre que sea, hasta el momento de su desaparición, es el Día de la Resurrección.
Por ejemplo, desde el nacimiento de la misión de Jesús -que la paz sea con El- hasta el día de su ascensión fue la Resurrección de Moisés. Pues durante ese período la Revelación de Dios brilló por medio de la aparición de esa Realidad divina, Quien recompensó mediante su Palabra a todo el que creía en Moisés y castigó mediante su Palabra a todo el que no creía; pues el Testimonio de Dios para ese Día era aquello que El había afirmado solemnemente en el Evangelio. Y desde el comienzo de la Revelación del Apóstol de Dios -que sobre El desciendan las bendiciones de Dios- hasta el día de su ascensión fue la Resurrección de Jesús -que la paz sea con El-, en el que el Árbol de la Realidad divina apareció en la persona de Mahoma, premiando mediante su Palabra a los que creían en Jesús y castigando por su Palabra a quienes no creían en El. Y desde el momento en que apareció el Árbol del Bayán hasta que desaparezca es la Resurrección del Apóstol de Dios, tal como está divinamente predicho en el Corán, Resurrección cuyo comienzo tuvo lugar dos horas y once minutos después de la puesta del sol del 5 de Jamádíyu'l-Avval, 1260 A.H. 67 que es el año 1270 de la Declaración de la Misión de Mahoma. Ese fue el principio del Día de la Resurrección del Corán, y hasta la desaparición del Árbol de la Realidad divina será la Resurrección del Corán. El estado de perfección de cada cosa se alcanza cuando se produce su resurrección. La perfección de la religión del Islam se consumó al comienzo de esta Revelación y desde el amanecer de esta Revelación hasta su ocaso, sean cuales sean los frutos del Árbol del Islam, se harán aparentes. La Resurrección del Bayán se producirá a la hora de la aparición de Aquél a quien Dios hará manifiesto. Hoy el Bayán se encuentra en el estado de una semilla; al comienzo de la manifestación de Aquél a quien Dios hará manifiesto, su perfección última se hará aparente. El se manifiesta con el fin de recoger los frutos de los árboles que ha plantado; al igual que la Revelación del Qá'im (Aquel que se levanta) descendiente de Mahoma -que sobre El descansen las bendiciones de Dios- es exactamente igual a la Revelación del Apóstol de Dios mismo (Mahoma). El propósito de su aparición no es otro que el de recoger los frutos del Islam de los versos coránicos que El (Mahoma) ha sembrado en los corazones de los hombres. Los frutos del Islam únicamente pueden cosecharse mediante la fidelidad a El (el Qá'im) y la creencia en El. Hasta el momento, sin embargo, sólo se han producido efectos adversos; pues, a pesar de que El ha aparecido en el centro mismo del corazón del Islam y toda la gente Lo profesa debido a su relación con El (el Qa'im), Le han confinado injustamente a la montaña de Mákú, y ello a pesar de que en el Corán Dios les ha prometido a todos el advenimiento del Día de la Resurrección. En ese Día todos los hombres comparecerán ante Dios y alcanzarán su presencia; lo cual significa aparecer ante Aquel que es el Árbol de la Realidad divina y acceso a su presencia, puesto que no es posible comparecer ante la Esencia Más Santa de Dios, ni es tampoco concebible buscar reunión con El. Lo único factible en el sentido de aparecer ante El y reunirse con El es alcanzar la presencia del Árbol Original. II, 7

La evidencia manifestada por Dios no puede nunca ser comparada con las evidencias producidas por ninguno de los pueblos y gentes de la tierra. Y más allá de toda sombra de duda, ninguna evidencia es manifestada por Dios sino mediante Aquel destinado a ser su Supremo Testimonio. Además, la prueba de los versos revelados demuestra concluyentemente, sola y por sí misma, la máxima impotencia de todas las cosas creadas sobre la tierra, pues ésta es una prueba que ha procedido de Dios y perdurará hasta el Día de la Resurrección.
Y cualquiera que reflexione sobre la aparición de este Árbol atestiguará sin lugar a dudas la excelsitud de la Causa de Dios. Pues, si alguien que cuenta sólo con veinticuatro años y que no conoce todas esas ciencias que todos dominan recita ahora tales versos sin titubeo ni premeditación, compone mil versos de oración en el curso de cinco horas, sin dar descanso a la pluma, y produce comentarios y tratados sobre temas tan elevados como el verdadero entendimiento de Dios y la unidad de su ser, de manera tan profunda que doctores y filósofos confiesan que sobrepasa su poder de entendimiento, no hay entonces duda alguna de que todo lo que se ha manifestado está divinamente inspirado. No obstante haber dedicado su vida entera al estudio diligente, ¡qué esfuerzo les cuesta a estos sabios escribir una sola línea en árabe! Y aún así, después de esos esfuerzos el resultado no son más que palabras indignas de mención. Todas estas cosas sirven como prueba para la gente. De lo contrario, la religión de Dios es demasiado poderosa y elevada para que nadie pueda comprenderla por sí misma; más bien es a través de ella que todo lo demás se entiende. II, 1

Alabado sea Dios por habernos permitido tener conocimiento de Aquel a quien Dios hará manifiesto en el Día de la Resurrección, para que podamos beneficiarnos del fruto de nuestra existencia y no estar privados así de alcanzar la presencia de Dios. Pues en verdad, éste es el objeto de nuestra creación y el único propósito que anima cualquier obra buena que podamos realizar. Tal es la bendición que Dios nos ha conferido; verdaderamente, El es el Todogeneroso, el Misericordioso. Sabe que lograrás obrar así si crees con fe certera. Sin embargo, puesto que no puedes alcanzar el estado de fe certera debido a la interposición de los velos de tus deseos egoístas, permanecerás en el fuego, aún sin darte cuenta. En el Día de la Resurrección, a menos que verdaderamente creas en El, no habrá nada que pueda librarte del fuego, a pesar de cualquier acto justo que puedas realizar. Si abrazas la Verdad, toda cosa buena y deseable te será destinada en el Libro de Dios y gozarás así en el más alto Paraíso hasta la próxima Resurrección.
Piensa con la debida atención, porque el camino es muy estrecho, a pesar de ser más espacioso que los cielos y la tierra y todo lo que existe entre ambos. Por ejemplo, si todos los que estaban esperando el cumplimiento de la promesa de Jesús hubieran sido confirmados en la manifestación de Mahoma, el Apóstol de Dios, ninguno se habría apartado de las palabras de Jesús. Igualmente, en la Revelación del Punto del Bayán, si todos estuvieran convencidos de que éste es el mismo Prometido Mihdí (El que es guiado), predicho por el Apóstol de Dios, ninguno de los que creen en el Corán se desviaría de las enseñanzas del Apóstol de Dios. Fíjate como ocurrirá lo mismo en la Revelación de Aquel a quien Dios hará manifiesto; pues si todos estuvieren seguros de que El es "Aquel a quien Dios hará manifiesto", cuya venida ha profetizado el Punto del Bayán, nadie se equivocaría de camino. IX, 3

En el Nombre de Dios, el Más Exaltado, el Más Santo. Toda alabanza y gloria sean para la santa y exaltada corte del Señor soberano, quien desde toda eternidad hasta toda eternidad ha morado y seguirá morando en el misterio de su propia Esencia divina, quien desde tiempo inmemorial ha habitado y continuará por siempre habitando dentro de su trascendente eternidad, elevado por encima del alcance y el conocimiento de todas las cosas creadas. La señal de su Revelación sin par, creada por El e impresa sobre la realidad de todos los seres, no es sino la impotencia de éstos para conocerle. La luz que El ha derramado sobre todas las cosas no es sino el esplendor de su propio Ser. El mismo ha sido siempre infinitamente exaltado por encima de cualquier asociación con sus criaturas. El ha modelado la creación entera de tal forma que todos los seres pueden atestiguar ante Dios, en el Día de la Resurrección y por virtud de sus poderes innatos, que El no tiene igual y que está fuera de toda semejanza, similitud o comparación. El ha sido y siempre será único e incomparable en la trascendente gloria de su Ser divino y desde siempre ha sido indescriptiblemente poderoso en la sublimidad de su Señorío soberano. Nadie ha sido nunca capaz de reconocerle digna mente, ni hombre alguno podrá jamás llegar a comprenderle como es debido, pues cualquier realidad a la que es aplicable el término "ser" ha sido creada por la Voluntad soberana del Todopoderoso, quien ha esparcido sobre ella el esplendor de su propio Ser, emanado desde su posición más augusta. Además, El ha depositado en la realidad de todas las cosas creadas el emblema de su reconocimiento, para que todos puedan saber ciertamente que El es el Principio y el Fin, lo Manifiesto y lo Oculto, el Hacedor y el Sostenedor, el Omnipotente y el Conocedor, Aquel que oye y escucha todas las cosas, quien es invencible en su poder y permanece supremo en su propia identidad, quien otorga la vida y la muerte, el Todopoderoso, el Inaccesible, el Más Exaltado, el Más Alto. Toda revelación de su esencia divina de -muestra la sublimidad de su gloria, la elevación de su santidad, la altura inaccesible de su unidad y la exaltación de su majestad y poder. Su principio no tuvo otro principio que el de su propia originalidad y su fin no conoce otro fin que el de su propia ultimidad. 1, 1

La revelación de la Realidad Divina ha sido eternamente idéntica a su encubrimiento y su encubrimiento idéntico a su revelación. Lo que se entiende por "Revelación de Dios" es el Árbol de la Verdad divina que no denota a otro salvo a El y es este Árbol divino el que ha hecho y hará que se levanten Mensajeros, y ha revelado y revelará siempre Escrituras. Desde toda eternidad hasta toda eternidad, este Árbol de Verdad divina ha servido y servirá como el trono de la revelación y el encubrimiento de Dios entre sus criaturas, y en cada época se hace manifiesto por mediación de quienquiera El desea. En el tiempo de la revelación del Corán El afirmó su poder trascendente mediante el advenimiento de Mahoma y en el momento de la Revelación del Bayán, de mostró su poder soberano mediante la aparición del Punto del Bayán; y cuando resplandezca Aquel a quien Dios hará manifiesto, mediante El vindicará la verdad de su Fe, como Le plazca, con lo que Le plazca y por lo que Le plazca. El está con todas las cosas y sin embargo nada está con El. El no se halla dentro de nada, ni por encima ni al lado de nada. Cualquier referencia a su establecimiento sobre el trono implica que el Exponente de su Revelación se encuentra establecido sobre el trono de la autoridad trascendente...
El ha existido desde siempre y seguirá existiendo eternamente. El ha sido y siempre seguirá siendo inescrutable a todos los hombres, puesto que todo excepto El mismo ha sido y será siempre creado mediante el poder de su mandato. El está por encima de toda mención o alabanza y santificado más allá de toda palabra de encomio o toda comparación. Ninguna cosa creada Le comprende, mientras que, en verdad El comprende a todas las cosas. Hasta cuando se dice "ninguna cosa creada Le comprende", ello se refiere al Espejo de su Revelación, es decir Aquel a quien Dios hará manifiesto. En verdad, demasiado elevado y exaltado es para que alguien pueda hacer alusión a El. II, 8

59 El Bayán se divide en Váhids y capítulos, a los que se refieren estos números.
60 Corán 8:47; 33:41; 62:10
61 Ibid. 29:50
62 Ibid. 57:21
63 En el Día Prometido allegado pág.10, Shoghi Effendi afirma que este pasaje fue revelado por el Báb hablando con la voz de Dios.
64 Esta es una referencia a Quddús, "a quien el Bayán Persa ensalza como el compañero peregrino a cuyo alrededor giran espejos hasta alcanzar la cifra de ocho váhíds" (Dios Pasa pag.47)
65 Corán 8:2
66 Ibid. 19:92
67 22 de Mayo de 1844

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